Buenos Aires . Han pasado 15 años ya. Una década y un lustro desde que ese grupo de amigos autodenominados "gorditos" irrumpiera sin ningún tipo de prejuicios en la escena musical de Buenos Aires con su primer disco. Catadores de todo tipo de brebajes alcohólicos, a aquel debut lo bautizaron, con acierto, Bares y fondas. Tocaban ska puro y sin vueltas, con mucha diversión y demasiada poca calidad. Querían llamarse Cadillacs 57 pero, por error, en un bar, en uno de sus primeros shows , los presentaron como Los Fabulosos Cadillacs. Con ese nombre supieron conquistar el continente y convertirse en una banda de cabecera en su tierra y en tantas otras.
Pasó el tiempo. Ahora la banda está en una etapa de introspección. Ni ellos mismos saben cómo van a terminar este 2002 que ya gatea. Lo que es claro es que aquella profecía de Sergio Rotman (saxofonista y uno de los referentes de la banda en los inicios), dicha en 1996 tras la grabación de Calaveras y diablitos , hoy toma más fuerza: "Los Cadillacs van a terminar siendo un dúo entre Vicentico (Gabriel Fernández Capello, el cantante y principal compositor) y Flavio (Ciancarullo, bajista y socio del primero)".
¿Tanto así? Veamos que dijo hace poco el mismo Flavio a la prensa poco antes de los shows de setiembre pasado en Buenos Aires, sugestivamente titulados Loco miedo loco. "Estamos readaptándonos, viendo para dónde disparar. Me parece sano que una banda se plantee para dónde seguir. Ahora todo puede pasar porque a veces me muero de ganas de que en un tema haya solo una guitarra y un bongó y yo como bajista pueda disfrutarlo desde afuera. O en la grabación misma, antes todos teníamos que meter nuestra parte. Y eso puede convertirse en una rutina forzada horrible, cuando hay temas que pueden ser solo piano y la voz de Vicentico. Pero los Cadillacs siguen, quizá con mutaciones". Toda una definición...
De aquellos gorditos que tocaban ska ha quedado el binomio cerebral citado más Fernando Ricciardi (baterista). El resto se fue... La banda que sacaba hit tras hit a su antojo, le dejó paso a una orquesta multirítmica que se anima a abordar los estilos más diversos.
Esto tiene mucho que ver con lo que sucede hoy en la cocina de los Cadillacs, donde el grupo madre parece estar siendo invadido por todos sus descendientes indirectos. Porque hoy no existe un integrante de este combo que no tenga su cabeza en otra parte...
Vidas paralelas
Flavio solo, viejo y peludo , así se llama el muy buen primer disco solista de Ciancarullo que acaba de ser editado, proyecto que lo tuvo en el 2001 con la cabeza alejado de la gran banda. Su álbum es la contracara de los Fabulosos: pocos instrumentos, mucho jazz, música oscura y pocos ritmos salvajes. Hace covers de tango, folclor y una pequeña dosis de rock . Navega por aguas en las que nunca se había mojado.
Vicentico también camina por otras veredas. Coqueteó con la actuación, y tuvo buen éxito componiendo cortinas musicales para programas de televisión, en base a melodías de candombe y murgas.
El resto de los actuales integrantes de la banda coincide en esta extraña paradoja de tener a los Fabulosos casi como la segunda opción.
Ariel Minimal, guitarrista que se sumó al grupo en 1997 y es responsable en gran parte del nuevo rumbo experimental, tiene una banda rock de garaje llamada Pez, muy cercana en influencias a los 70 de Led Zeppelin. Por su parte, los vientos se reunieron con el emblemático nombre de La Cornetita. Entonces, con este panorama multifacético, es lógico que nadie puede hacer una apuesta segura por el futuro de los Cadillacs. Si bien se anuncia una grabación para este 2002, es de esperar que no tenga los éxitos de antaño. En realidad, esos hits murieron con Matador , el tema que los catapultó a la fama continental y que los hizo vender casi medio millón de copias en Argentina y ganar un Grammy en 1997.
Desde el oscurísimo La marcha del golazo solitario (2000), la banda no pisa un estudio en conjunto. Hubo un disco doble en vivo llamado Hola y Chau , que sirvió para cumplir los compromisos con su antigua compañía discográfica, BMG. Es una placa curiosa a tal punto que a Vicentico se le percibe desganado cuando canta.
En estos días, los Fabulosos Cadillacs (o los que sobreviven en carrera de esos gordos de los 80) preparan una gira por Chile titulada "Argentina no te rindas", en referencia a todos los problemas sociales que se viven en el país.
Con kilometraje más largo, se anuncia un superconcierto en México el 28 de abril. Pero todavía falta que corra agua bajo el puente hasta llegar a esa fecha.
En agosto pasado, cuando suspendieron un concierto en República Dominicana, los rumores sobre la separación definitiva volaron. Vicentico debió salir a desmentir la especie: "Hay remodelaciones en el grupo, movimientos que vienen de meses y la verdad es que está muy verde todo. Pero en esta banda nadie puede echar a nadie. Cualquiera que haya estado en el grupo en algún momento puede venir y tocar. Sé que suena raro, pero es así".
Para quien crea que las grandes bandas deben mantenerse prácticamente inalterables durante su existencia, al estilo Rolling Stones, esta historia puede parecer incompresible. Para los que crean en las mutaciones de las bandas, como bien supieron ir transformándose Los Beatles, éste es un buen ejemplo. La banda que hoy toca con el nombre Los Fabulosos Cadillacs, poco tiene que ver con aquellos Cadillacs 57. Y en esta nebulosa, la canción no es la misma. ¿Mejor? ¿Peor? Eso queda a criterio de cada oído.