A diferencia de los demás onicóforos, hay uno en tierras ticas que mide 22 centímetros, y esto lo convierte en un gusano único en su especie.
La longitud normal de estos aterciopelados es de siete centímetros, pero el nuestro se llevó las palmas. De esta manera, Costa Rica se adueñó de su descubrimiento, y por ahora se trabaja en una amplia investigación para presentarlo a la comunidad científica.
"Todo fue producto de la casualidad. Estábamos un grupo de personas realizando un recorrido por la zona de Guayacán, en Siquirres. Estaba con mi cámara tomando una foto a un grillo, y en eso algo me hizo que volteara la cabeza. En un paredón estaba uno de estos ejemplares", recordó el biólogo Alejandro Solórzano, director del Serpentario Nacional.
Él sabía que se trataba de un onicóforo, pero desconocía qué tan importante era este. Lo tomó en una bolsa y se lo envió al biólogo y especialista en ecología Julián Monge.
Monge se sorprendió del tamaño del animal, y desde entonces se iniciaron los estudios. El hallazgo se realizó hace dos años, pero debido a una serie de investigaciones previas hasta ahora se da a conocer.
"Los estudios están muy avanzados, era necesario realizar bastantes investigaciones para estar seguros de que no se trataba de una variación de la especie. Al parecer, existen unos de color negro, y eso es lo que nos resta por estudiar", explicó Monge.
Los resultados de los estudios se presentarán probablemente en marzo del año entrante y un especialista inglés y otro alemán ya revisaron los borradores.
Hasta el momento se han encontrado más de 20 animales con dicho tamaño.
Este hallazgo lo convierte en el espécimen más grande que se conoce, el que tenía antes el récord era uno de la isla Trinidad que medía 15 centímetros.
Importantes
Estos onicóforos son importantes porque son un eslabón evolutivo entre el grupo de los anélidos (lombrices) y los insectos. Las patitas de estos invertebrados son similares a las de los insectos, lo que demuestra que existió un enlace entre ambos tipos de animales.
Además, se cree que es el organismo más antiguo que caminó hace 500 millones de años.
Estos gusanos, que parecen una babosa, se caracterizan por disparar una especie de goma con el objetivo de defenderse, pero al mismo tiempo, para obtener su comida, ya que son cazadores.
Pero esta goma a su vez, trae beneficios para los humanos, ya que, como explicó Monge, podría ser utilizada en microcirugías para el ojo o cerebro porque es capaz de pegar en tejido vivo y cubierto de sangre.
Ya se han realizado los respectivos estudios bioquímicos para comprobar su utilización.
Además, estos onicóforos se encuentran protegidos dentro del parque Nacional Cahuita y el área de conservación Guanacaste.
Son muy sensibles a la luz, por lo que es más fácil observarlos durante las noches.
¡De fiesta!
Este onicóforo apareció como un invitado especial del décimo aniversario del Serpentario Nacional.
Hace una década nació el primer centro en este género en el área centroamericana.
Ubicado en el centro de San José, frente al Hotel del Rey, el serpentario muestra cerca de 70 exhibiciones, donde se incluyen culebras, lagartijas, lagartos, ranitas venenosas, tortugas, y hasta un acuario con pirañas.
Cada uno de los modelos está acompañado por una ficha donde se explican las características del animal, su alimentación, hábitat natural, entre otros aspectos.
"Las personas que visiten el lugar no deben sentir miedo, ya que cada especie está protegida con vidrio. Además, nosotros aquí solo tenemos animales que se adaptan al cautiverio, si no pueden acoplarse los descartamos", agregó Solórzano.
En el serpentario se pueden adquirir pósters sobre las serpientes venenosas de nuestro país.
Además, en estos días se iniciará la venta de una nueva lámina sobre las ranitas venenosas, aquellas que son muy pequeñas y rojas, o verde fosforescente.
Laberinto de aventura
El Serpentario Nacional abre todos los días: de lunes a viernes se abre a las 9 a. m. y se cierra a las 6 p. m. Los fines de semana y días feriados, el horario es de 10 a. m. a 5 p. m.
La entrada cuesta ¢700 adultos, ¢350 niños y ¢1.000 para los no residentes. Para mayor información, puede comunicarse por el teléfono 255-4210.