Agca, de 43 años, cumplía cadena perpetua por el atentado que a punto estuvo de costarle la vida al Pontífice al que hirió gravemente con cuatro disparos en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 13 de mayo de 1981.
Diecinueve años y un mes después, el activista turco ha obtenido el indulto, coincidiendo con la celebración del Jubileo del 2000, y la extradición a su país, donde debe cumplir una condena pendiente de ocho años por el asesinato de un periodista.
Tras abandonar la prisión de Montacuto poco después de las 19 GMT, Ali Agca se ha dirigido en un coche todoterreno hacia el aeropuerto Raffaello Sanzio de Ancona-Falconara, donde le esperaba un avión militar turco para repatriarle esta misma noche.
La abogada del agresor del Papa, Marina Magistrelli, señaló que "los tiempos estaban maduros para un acto de clemencia, porque su liberación no es sólo un acto de justicia, sino también de misericordia que adquiere un mayor relieve en el año del Jubileo".
Magistrelli calificó de "decisiva la interrelación entre el Estado italiano y el Vaticano para la liberación de Agca, que comentó la noticia como si se tratara de un sueño".
Tras su paso por la cárcel romana de Rebibbia, donde le visitó el Papa en 1983, Ali Agca cumplió condena en las prisiones de Ascolano, en Matrino de Tronto, y Ancona, los diez primeros años en régimen de aislamiento y vigilancia especial.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.
Fuente: agencias.