La aventura de una noche puede pasar más tarde una factura muy cara en la vida de la persona que consuma éxtasis. Un estudio publicado en la más reciente edición de la revista Science , advierte que tomar varias dosis de la droga, en el transcurso de una noche, aumenta el riesgo en la persona de desarrollar problemas neurológicos en el futuro.
Este no es un problema ajeno para los costarricenses. Aunque no se tienen estadísticas exactas sobre el consumo de éxtasis en nuestra población, muchos jóvenes sí la consumen.
En el 2001 el Instituto Nacional sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), en coordinación con la Universidad de Virginia, Estados Unidos, entrevistó a 5.527 jóvenes costarricenses con edades entre los 12 y los 18 años. La investigación reveló que un dos por ciento de los consultados admitió haber probado, alguna vez, el éxtasis.
El estudio publicado en Science ayer fue elaborado por un equipo del departamento de neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos.
La investigación brinda, por primera vez, evidencia contundente sobre los daños que esta droga sintética puede causar, permanentemente, en el cerebro. Hasta ahora se especulaba sobre la posibilidad de que produjera lesión cerebral, pero no se había podido comprobar.
Por ello, la principal preocupación en torno a su uso era la posibilidad de que el consumidor presentara un aumento en la temperatura corporal, el cual puede provocar daño muscular, así como fallos renales y del sistema cardiovascular.
Muerte de neuronas
El cerebro alberga en su interior millones de células nerviosas, llamadas neuronas. La comunicación que establecen entre sí son las responsables de todo lo que sucede en nuestro cuerpo, desde respirar, hasta disfrutar el aroma de una flor o la habilidad de caminar.
En el pasado se sabía que el éxtasis mataba las neuronas serotoninérgicas, las cuales segregan serotonina, una sustancia química involucrada en la regulación del estado de ánimo y el comportamiento.
Sin embargo el estudio del equipo del Johns Hopkins, sustentado en pruebas con primates, demostró que el consumo de éxtasis varias veces durante una noche también causa daños en las neuronas que segregan dopamina. Estas células están involucradas con las respuestas cerebrales que permiten el movimiento, y que controlan las emociones y la capacidad de sentir dolor o placer.
George A. Ricaurte, el autor principal del estudio, explicó que cuando las neuronas que segregan dopamina son dañadas lo suficiente se puede desarrollar un síndrome conocido como parkisonismo .
Ese mal, en el que afloran síntomas similares a los del Parkinson enfermedad que impide a la persona controlar ciertos movimientos del cuerpo aparece cuando el cerebro deja de recibir dopamina.
Los autores del estudio también advierten que la muerte neuronal puede ser suficiente para que, en la vida adulta, se presenten otros padecimientos neuropsiquiátricos.
Los expertos estiman que estos efectos se darán durante la vida adulta porque, conforme avanza la edad, el cerebro va perdiendo naturalmente la segregación de dopamina. Esta pérdida natural, sumada a la que puede causar el éxtasis, sería suficiente para provocar la aparición de esos males neuropsiquiátricos.
La cantidad de éxtasis suministrado a los primates que participaron en el estudio es similar a la que se está consumiendo durante una noche de fiesta. "El éxtasis, en la década de los años 80, era usada por los consumidores una o dos veces al mes. Ahora, los jóvenes lo están usando dos o tres veces por noche, con un par de horas entre cada dosis", sostiene Ricaurte.
Por razones éticas, la investigación no se puede realizar en seres humanos. Sin embargo, los científicos advierten que sus resultados son suficientes para generar preocupación en la población. "El mensaje es claro, el potencial neurotóxico de éxtasis es alto y su uso puede tener serias consecuencias a largo plazo".
Droga de fiesta
El éxtasis es una sustancia que entra en la categoría de drogas de fiesta o club drugs , pues generalmente se consumen en discotecas o en ese tipo de reuniones. Quienes consumen narcóticos las prefieren porque son más económicas y, se dice, proporcionan un estado de ánimo que hace más profunda la experiencia de fiesta.
La composición química de esta sustancia le otorga el nombre de metilendioximetaanfetamina, por lo que también es conocida como MDMA.
Esta droga sintética fue introducida en la década de los años 80, principalmente en los campus universitarios, pero con el tiempo ha ganado terreno en el mercado.
Solo en Estados Unidos según datos del Instituto Nacional de Abuso de Drogas, las cifras de atención por sobredosis de MDMA, en salas de emergencia, ha escalado de 250 casos en 1994 a 2.850 en 1999.
"No tenemos cifras de consumo, pero sí hemos atendido varios casos de jóvenes que la han utilizado", explicó Julia López, psiquiatra del IAFA.
Según ella, una de las características del éxtasis es que no produce dependencia. "Hay personas que no suelen consumir drogas pero que sí han probado el éxtasis", advirtió.
Ruleta rusa
"Consumir éxtasis es como jugar ruleta rusa con el funcionamiento del cerebro", advierte un comunicado de prensa del presidente de la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia y exdirector del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos, Alan I. Leshner.
"Este estudio hace énfasis en los múltiples daños que el éxtasis puede causar en sus consumidores. Sabíamos que el uso continuo de la droga podía causar daños en el uso cerebral de la serotonina. Esta investigación demuestra que, incluso el uso ocasional de éxtasis, puede dejar efectos a largo plazo en los sistemas cerebrales", reitera Alan I. Leshner.
Así, surge la encrucijada: ¿una noche de diversión o una vida saludable? Al final, la decisión está en cada uno.