Nueva York. El exsubprocurador general de México Mario Ruiz Massieu proclamó por última vez su inocencia en una nota escrita antes de suicidarse en la que acusa al gobierno de Ernesto Zedillo de haber "fabricado" pruebas contra él.
La misiva de Ruiz Massieu fue divulgada un día después de su suicidio en Nueva Jersey (Estados Unidos) y momentos antes de que su viuda, María Eugenia Barrientos, se presentara ante la prensa de Nueva York para pedir que lo dejen "descansar en paz".
La nota, que reitera muchas de las acusaciones formuladas en el pasado por el exfiscal, critica al gobierno de México por haberle "acusado ilegal e injustamente" y haber comprado testigos.
"Mis asesinos son (el presidente mexicano) Ernesto Zedillo, Antonio Lozano, Pablo Chapa, Jorge Madrazo, José Luis Ramos Rivera y sus cómplices, entre los que destacan el traidor Jorge Carpizo y las personas que se han prestado a la fabricación de pruebas, así como algunos elementos de la prensa mexicana", dice la carta.
"Amo la vida en libertad no la sometida a arbitrariedades del gobierno", añade la nota de Mario Ruiz Massieu, en la que expresa su deseo de que, con su muerte, "Ernesto Zedillo deje en paz a mi familia" y cese su persecución.
"Soy yo y sólo yo el que decide cuándo me ausento de la vida para recobrar la libertad", agrega la misiva, que, según explicó la abogada de su autor, Cathy Fleming, estaba acompañada de otra privada para su esposa y su hija Regina, de diez años.
Ruiz Massieu no había mostrado señales de que pudiera ocurrir esta "tragedia", dijeron su viuda y su abogada, aunque ésta señaló que, "mirando retrospectivamente", sí hubo algunos actos con los que podía estar despidiéndose.
Ni Maria Eugenia Barrientos ni la abogada dieron detalles de las circunstancias de la muerte de Mario Ruiz Massieu, y Fleming sólo se refirió a ello al explicar que su defendido se encontraba bajo tratamiento porque sufría depresiones pero bajo vigilancia médica.
La viuda desmintió que pretenda trasladar el cadáver a México, mientras que su abogada indicó que se respetará su última voluntad pero sin precisar qué harán con el cuerpo o si habrá alguna ceremonia.
Ruiz Massieu debía comparecer mañana, viernes, ante un tribunal de Houston por cargos relacionados con "lavado" de dinero procedente del narcotráfico, una acusación que su abogada consideró "asombrosa" porque se basa en los mismos hechos presentados ante un tribunal civil de esa ciudad hace tres años.
La letrada dijo que confiaba en ganar el proceso, en el que se iban a utilizar pruebas contra Mario Ruiz Massie que los tribunales estadounidenses ya han reconocido como falsas, según explicó.
"Los testigos fueron comprados por el gobierno de Estados Unidos por el precio de un permiso de residencia y trabajo", declaró la abogada, que también se mostró crítica con las autoridades de Washington por haber cedido, en su opinión, a presiones políticas en este caso.
"México ha fabricado pruebas, torturado a gente para convertirles en testigos y utilizado a Estados Unidos para perseguir y acosar a su acusado", manifestó Fleming.
Preguntada sobre los motivos que pudieron provocar el suicidio dado que Ruiz Massieu confiaba en ganar el proceso, la abogada indicó que "se había cansado de luchar" y no quería que su familia viviera un nuevo juicio.
"Ahora reconozco que ya no podía creer en que prevalecería la verdad", comentó Fleming, quien también destacó que desde la detención de su cliente, en marzo de 1995 en Newark (Nueva Jersey), tuvo que luchar "contra una avalancha de acusaciones falsas" y afrontar cuatro demandas de extradición.
En la cuarta demanda, la fiscalía renunció a representar al gobierno mexicano tras reconocer que las pruebas eran falsas y que los testigos cometieron perjurio, añadió.
Barrientos, que durante toda la rueda de prensa dejó que la abogada contestara a las preguntas, quiso hacer una declaración final en la que, con voz quebrada y ojos lagrimosos, proclamó la inocencia de su marido y pidió que lo dejen "descansar en paz".
"Quisiera pedirles a todos los que durante cuatro años y medio han seguido nuestro caso que por favor, por primera vez, no ensucien tanto el nombre de mi esposo", dijo su viuda.
En una declaración preliminar, María Eugenia Barrientos afirmó que, "sabiendo que era inocente, mi esposo decidió vivir libre en sus propios términos, de forma que el gobierno mexicano nunca pudiera controlar su vida".
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.