Un año más, Hollywood se prepara para ofrecer un verano plagado de acción, catástrofes y extraterrestres en un calendario de estrenos que incluye una docena de las películas más caras de su historia, así como la habitual dosis de amor propia de la estación.
Aunque la época veraniega es tradicionalmente la preferida para las películas de acción, este año se diferencia de los anteriores en la gran cantidad de lanzamientos previstos, más de 100, y en que por primera vez coinciden 12 producciones que han costado más de 100 millones de dólares.
Y si el público no responde en la taquilla, los ejecutivos de los estudios van a vivir en su propia carne los mismos cataclismos que han creado para la ficción.
Las más buscadas
The Lost World (El mundo perdido), Speed 2: Cruise Control y Batman y Robin son tres de los grandes títulos de una temporada en la que el público estadounidense aguarda impaciente la llegada del Titanic, que con un costo que ronda los 200 millones de dólares se ha convertido en la película más cara de la historia del cine.
El estreno del desastre marítimo del director de Terminator, James Cameron, está previsto para el 2 de julio, aunque podría atrasarse hasta noviembre. El posible retraso ha irritado al actor Harrison Ford, protagonista de Air Force One, que tenía reservada la fecha del 25 de julio desde el pasado otoño.
Ford siempre ha generado enormes ingresos de taquilla y no quiere que su nueva película, en la que interpreta a un presidente norteamericano cuyo avión es secuestrado por unos nacionalistas rusos, sea una excepción. En Estados Unidos, si un largometraje no arrasa durante el primer fin de semana, cae rápidamente en el olvido y se convierte en fracaso.
Por esas fechas ya estará en las pantallas El mundo perdido, primera secuela de Parque Jurásico, en la cual hay depositadas muchas esperanzas porque la primera parte recaudó 1.000 millones de dólares. Pero como Steven Spielberg ya logró convencer al público de la existencia de los dinosaurios, muchos se preguntan qué novedades puede aportar esta segunda entrega.
Otra secuela de un gran éxito de acción es Speed 2: Cruise Control, donde se ha cambiado el autobús por un barco de pasajeros. Speed 2 costó la mitad que Titanic, pero su escena final, que dura cinco minutos, es la más cara jamás realizada. En ella se invirtieron 25 millones de dólares, un cuarto del presupuesto de la película.
Esta misma cantidad cobró Arnold Schwarzenegger por interpretar el papel del villano Mister Freeze (Señor Congelación) en Batman y Robin, la cuarta película sobre el hombre murciélago de los últimos años, que también sale dispuesta a batir récords de recaudación.
Incluso Walt Disney ha optado por la acción en Hércules, su trigésimo quinta película de dibujos animados. Tras Pocahontas y El jorobado de Nuestra Señora, quieren volver a triunfar con las aventuras del desmoralizado semidiós griego en su intento por regresar al Olimpo.
Ciencia ficción
Otra parte del cine que viene es consecuencia del éxito cosechado el año pasado por El día de la independencia y la reposición de La Guerra de las Galaxias, que demostraron una nueva fascinación por la ciencia ficción.
Al reciente estreno de El quinto elemento, dirigida por el francés Luc Besson y protagonizada por Bruce Willis, se sumarán en las próximas semanas Men in black (Hombres de negro), sobre unos oficiales de inmigración encargados de impedir la entrada de extranjeros, y Contact, una película basada en la novela homónima de Carl Sagan que narra la historia de una astrónoma que capta señales procedentes del hiperespacio por su radio.
Romance
Los que en lugar de naves espaciales busquen amor, también lo encontrarán en la cartelera veraniega. Entre las más de 20 películas previstas destacan Addicted to Love (Adictos al amor), donde dos amantes vengativos (Meg Ryan y Matthew Broderick) se asocian para vigilar a sus respectivos ex, y My Best Friend's Wedding (La boda de mi mejor amigo), un clásico triángulo amoroso entre Julia Roberts, Cameron Díaz y Dermot Mulroney.
En el género de comedia, Out to Sea (En alta mar) parece la única capaz de atraer a un público numeroso, al reunir de nuevo en el celuloide a una de las parejas más famosas de Hollywood, Jack Lemmon y Walter Matthau, transformados en los hilarantes profesores de baile de un crucero.