Experiencia iniciática

A los siete años era youn sexólogoprestigioso

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El día anterior mi papá me había explicado “the facts of life”, ustedes saben: cómo “se hacen” y nacen los chiquitos. Estaba yo en segundo grado (siete años). Sí, sí: lo de los aparatos reproductores del hombre y de la mujer (recuerdo la indignación que me produjo el uso de la palabra “aparatos”: para mí solo eran tales la refrigeradora y el televisor). La exposición de papá fue clara y profusa. No sentí estupefacción alguna. Lo que sí sentí fue un furor pedagógico, la urgencia de divulgar la revelación entre mis amigos. Así que al día siguiente los reuní en corro en el jardín del Liceo Franco-Costarricense. Yo estaba sentado en el murito de piedra, del lado de adentro. Mis compañeros escuchaban al “apóstol”. Y repetí todo cuanto había descubierto. Maravillado yo, maravillados ellos. El secreto de la vida. El “iniciado” de la caverna platónica. Había que compartir la epifanía. Florián avant la lettre.








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