Los Angeles (EEUU), 1 jun (EFE).- Una ex periodista demandó hoy a un detective privado, a la ciudad de Los Angeles y la telefónica SBC por una supuesta campaña de intimidación para evitar que investigase las relaciones entre el actor Steven Segal y la mafia.
Anita Busch, quien trabajó para "Los Angeles Times", señaló en la demanda que fue víctima de una serie de extrañas amenazas que le "traumatizaron" y "obligaron a frenar su notable carrera" cuando trabajaba en un reportaje sobre los supuestos intentos de extorsión por parte de la mafia a Segal.
Busch, una conocida reportera en el sector, que también fue jefa de redactores de la revista "Hollywood Reporter", abandonó "Los Angeles Times" recientemente, según informó su abogado, Matthew Geragos.
En su demanda, Busch acusa al famoso detective privado Anthony Pellicano, conocido como "El Pelícano", así como a los empleados de SBC, por ayudarle a pinchar su teléfono.
También acusa a la ciudad de Los Angeles por no impedir que un detective del cuerpo de policía de esta localidad la espiase.
Pellicano, quien ha trabajado con algunas de las más famosas estrellas de Hollywood, como Tom Cruise o Elizabeth Taylor, está en prisión desde fines del año pasado tras declararse culpable de tener en su poder dos granadas de mano y suficiente explosivo plástico "como para derribar un avión", dijeron las autoridades.
El detective está supuestamente implicado en un escándalo de escuchas ilegales que salió a la luz después de que Busch denunciase que había recibido un mensaje amenazador.
El mensaje le llegó mediante una rosa junto a un pescado muerto y una nota en la que decía: "Stop", depositado en su coche supuestamente por Pellicano.
Cuando la policía registró el despacho del detective por este motivo, encontró los explosivos, además de abundante material en sus ordenadores que apuntaban a las escuchas ilegales.
La periodista dijo que las amenazas comenzaron en junio de 2002, cuando un hombre que no se identificó comenzó a dejarle mensajes telefónicos en los que le advertía que iban a hacer saltar su coche por los aires.
Según la demanda, en los nueve meses siguientes, su ordenador fue pirateado y el disco duro quedó destrozado, estuvo a punto de ser atropellada y dos hombres la siguieron hasta la casa de sus padres y la amenazaron. EFE
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