Leipzig (Alemania), 30 ago (EFE).- El ex-líder socialdemócrata Oskar Lafontaine se proclamó hoy abanderado de la protesta popular contra las reformas del Gobierno roji-verde al acusarle de haber engañado al pueblo y de llevar a cabo una política injusta.
Lafontaine fue el primer político que habló en una de las manifestaciones que se están celebrando desde hace algunas semanas todos los lunes en numerosas ciudades del país, especialmente en el Este.
El rival interno más ácido del canciller, Gerhard Schroeder, habló en Leipzig, la cuna de las manifestaciones de los lunes que precedieron a la caída del régimen comunista germano-oriental, donde fue recibido por algo más de 20.000 personas que, pese a las reservas iniciales, lo despidieron con fuertes aplausos.
El ex-presidente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y ex-ministro de Finanzas volvió a reprochar al Ejecutivo haber hecho todo lo contrario de lo que prometió antes de ganar las elecciones y hacer una política antisocial innecesaria.
"Se dice que Alemania ya no es competitiva, pero eso es mentira. Somos los campeones del mundo en exportaciones... Se dice que no podemos permitirnos ya el estado social de bienestar, pero si comparamos lo que gasta Alemania en impuestos y contribuciones con países ejemplares como Suecia, nos damos cuenta de que tampoco eso es cierto", dijo .
Lafontaine volvió a reclamar un programa estatal para levantar la coyuntura, una mayor presión fiscal para los ingresos altos y menos sacrificios para los más pobres.
Aunque su aparición en Leipzig había provocado una división entre los distintos grupos organizadores, pues algunos sostenían que las manifestaciones deben excluir a los políticos y otros defendían lo contrario, logró hablar por boca de los presentes.
"Es un cínico, pero dice la verdad", era una de las frases que se podían escuchar tras el discurso. Las opiniones no eran las mismas antes de que empezara a hablar.
"El que esté aquí es una provocación", "al fin y al cabo es un 'wessi' (occidental) más" eran algunas de las frases que se habían escuchado, en cambio, antes de que empezara su discurso.
El que las manifestaciones se hayan concentrado sobre todo en la parte oriental de Alemania pone de relieve la división interna que todavía existe entre las dos Alemanias 15 años después de la caída del Muro, algo que ha empezado a preocupar a la clase dirigente.
Con un índice de paro que duplica al del Oeste y un nivel de salarios que todavía sigue siendo inferior al de los estados federados occidentales, algunos germano-orientales sienten añoranza por la protección que les ofrecía el viejo sistema.
Lafontaine también criticó la reclamación de algunos sectores, especialmente entre los empresarios, de prolongar la vida laboral, algo que hace escasos diez años él mismo llegó a pedir ante el creciente envejecimiento de la población. EFE
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