La Habana, 7 feb (EFE).- El testimonio de un guardaespaldas de un capo mafioso sirve de base para el libro "La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana", presentado hoy en Cuba, que revela detalles sobre la actividad de la mafia en la isla antes de la Revolución.
Armando Jaime Casielles, de 73 años, fue chófer y guardaespaldas del estadounidense Lansky, considerado durante décadas uno de los más poderosos jefes de la mafia y cerebro del clan La Habana-Las Vegas, que realizó grandes inversiones en casinos y logró suculentos resultados.
El testimonio de Casielles, que hoy es director de Relaciones Públicas del Conjunto Folclórico Nacional, ha sido recogido por el periodista Enrique Cirules.
A principios de 1957, el entonces joven cubano conoció a Lansky (1902-1983) cuando trabajaba en un casino en Las Vegas y le acompañó a Cuba.
Como uno de sus empleados de confianza, viajó con él a una reunión de mafiosos en la República Dominicana y le sirvió de guardaespaldas en viajes por varias islas del Caribe donde la mafia preparaba la instalación de nuevos casinos.
"Era el hombre que controlaba todo, aunque andaba desarmado siempre", recuerda Casielles, que vio a Lansky en Cuba por última vez en abril de 1959, cuatro meses después del triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro.
Casielles decidió quedarse en la isla para "montar" en el tren de la revolución, aunque asegura que su jefe le pidió que abandonara el país y le prometió trabajo en un casino de Puerto Rico.
Pese al tiempo transcurrido, Casielles sigue convencido de que Lansky "fue el mafioso más importante del siglo XX, mucho más que Lucky Luciano".
Según el libro, el clan financiero de Lansky proyectaba convertir la costa occidental de Cuba en una de las más grandes y lujosas zonas hoteleras del mundo con juego, droga y sexo, bajo la protección del gobierno del dictador Fulgencio Batista. EFE
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