En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén y vieron que algunos discípulos comían con las manos impuras.
Según eso, los fariseos y los letrados preguntaron a Jesús: "¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen tus discípulos la tradición de los mayores?". Él les contestó: "Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: 'Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos'. Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres". En otra ocasión, llamó Jesús a la gente y le dijo: "Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro del corazón del hombre salen los malos propósitos, las fornicaciones, los robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen impuro al hombre". Palabra del Señor.