Bilbao, España (EFE). El camerunés Samuel Etoo se hizo hoy, en San Mamés, con el título de máximo goleador de la Primera División del fútbol español, con un tanto al Athletic de Bilbao en el partido aplazado que cerró el campeonato liguero, un choque en el que el equipo bilbaíno se dio una de las pocas alegrías que ha disfrutado en la peor temporada de su historia.
El camerunés deshizo la igualada que mantenía con el valencianista David Villa con un buen disparo desde la frontal y, después, el Athletic remontó con tantos de Andoni Iraola, Felipe Guréndez, que rubricó así una emotiva despedida, y Oleguer Presas en propia.
Con esta victoria, el Athletic asciende una posición en la tabla para quedar duodécimo, un puesto demasiado alto para lo que ha ofrecido en una campaña en la que ha coqueteado con el descenso como nunca antes.
El Barsa, por su parte, cerró con muchos jugadores del filial sobre el terreno de juego una campaña histórica e inolvidable para sus aficionados.
Entre abucheos a Etoo y al ex jugador del Athletic Santiago Ezquerro cada vez que tocaban el balón, la primera parte ofreció más llegadas que fútbol y alguna que otra ocasión de gol.
Una de ellas sirvió para que el delantero camerunés se asegurase el trofeo de máximo goleador. Lo hizo con un trallazo desde la frontal, tras recibir de Ludovic y aprovechando que Ustaritz se resbaló al ir a tapar su disparo.
Ya antes del gol de Etoo pudo haberse adelantado el Barsa en otros dos buenas ocasiones, una del argentino Maxi López y otra del propio Etoo, en los minutos 14 y 17.
El tiro del ariete argentino, muy escorado, dio en el palo después de que Prieto despejase lo suficiente para que no entrase en la portería. El de Etoo, casi a bocajarro dentro del área, lo detuvo, bien colocado Iñaki Lafuente.
El Athletic también contó con alguna opción, como un disparo en buena posición de Iraola, en el minuto 4, o dos tiros de Urzaiz y Tiko en el 18. El del centrocampista, muy fuerte, se fue alto por poco. El 0-1, no obstante, fue reflejo de la superioridad azulgrana en la primera mitad.
En el segundo tiempo, la cosas cambiaron y fue el Athletic quien empezó llegando con más peligro y empató en el minuto 12, con un tiro bien pensado de Iraola, tras recibir un buen pase de Llorente de espaldas a la portería.
El propio Iraola dispuso de una ocasión clara para poner el 2-1, pero desaprovechó un mano a mano con el meta Jorquera en el que el meta catalán le obligó a escorarse demasiado y a centrar a la llegada de un Guerrero que pidió penalti.
Ezquerro, poco después, a punto estuvo de pudo adelantar de nuevo al Barcelona, pero no tocó lo suficientemente fuerte ni centrado para rematar un golpe franco botado por Orlandi desde la derecha.
Cuando el choque parecía derivar hacia un empate un tanto insulso, el Athletic se dio una alegría y marcó dos tantos que animaron una grada con ganas de disfrutar.
Felipe, que hoy se despidió tras década y media en el club rojiblanco, puso por delante a su equipo con un disparo desde la frontal que no pudo atajar Jorquera; y Oleguer puso el 3-1 con un desafortunado despeje hacia su portería en un centro de Etxeberria.
Antes del final, Etoo tuvo otra ocasión clara, pero se le interpuso Lafuente. No dio más de sí el choque y, tras la finalización del mismo, la afición de San Mamés castigó con una importante bronca a Fernando Lamikiz y su Junta Directiva.
3.- Athletic Club: Lafuente; Lacruz, Prieto, Ustaritz, Casas; Iraola, Murillo (Felipe, min.51), Orbaiz, Tiko (Etxeberria, min.58); Urzaiz y Llorente (Guerrero, min.58).
1.- FC Barcelona: Jorquera; Belleti, Olmo, Oleguer, Orlandi (Martos, min.74); Ezquerro, Motta, Ludovic (Ramón, min.81); Giuly (Pitu, min.62), Etoo y Maxi.
Goles: 0-1, min.30: Etoo. 1-1, min.57: Iraola. 2-1, min.79: Felipe. 3-1, Oleguer, en propia puerta.
Arbitro: Fernández Borbalán (Comité Andaluz). Mostró tarjeta amarilla al visitante Olmo.
Incidencias: Casi lleno en San Mamés. Unos 39.000 espectadores. Trigésima octava y última jornada de Liga. Tarde-noche agradable y terreno de juego en buenas condiciones. El público despidió con una sonora pitada y monumental pañolada a Fernando Lamikiz y su Junta Directiva.