Madrid (AP). El gobierno autorizó el jueves el traslado del etarra José Ignacio de Juana Chaos de un hospital madrileño a otro del país vasco debido a que corre peligro su vida ante la huelga de hambre que mantiene desde hace semanas, el primer paso que le permitirá cumplir el resto de la sentencia en su domicilio.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo que adoptó personalmente la decisión política tras consultar con las autoridades judiciales. De Juana Chaos fue convicto de 12 homicidios y nunca dio muestras de arrepentimiento ni prometió renunciar a la violencia si es excarcelado.
Tengo la convicción que de no haber adoptado esta decisión hubiera muerto en prisión en las próximas semanas, dijo el ministro en referencia a la huelga de hambre voluntaria que mantenía el reo.
El estado tiene que ser humanitario incluso con los que no lo han sido con sus víctimas, justificó Pérez Rubalcaba.
De Juana Chaos fue llevado en ambulancia a un hospital cercano a la capital de la provincia vasca de Guipúzcoa, San Sebastián.
Según el ministro, si De Juana Chaos se recupera lo suficiente en el hospital, podrá cumplir en su domicilio en resto de su condena, inferior a un año.
Sin embargo, reconoció que no está claro si la medida hará que De Juan Chaos ponga fin a su huelga de hambre.
La decisión fue criticada de inmediato por el opositor Partido Popular y la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
Hoy, (el presidente del gobierno José Luís Rodríguez) Zapatero ha dado la espalda las víctimas de terrorismo, dijo el vocero del opositor Partido Popular Angel Acebes.
Ambos grupos realizaron numerosas protestas en los últimos años contra la posible excarcelación de De Juana Chaos y dijeron que la medida equivale a concederle la libertad.
La AVT dijo que la medida es una de las mayores traiciones a las víctimas y a la sociedad.
De Juana Chaos se encuentra encarcelado desde 1987 por la muerte de 25 personas en varios atentados de la ETA. Con las reducciones de pena por buen comportamiento y otros incentivos, estuvo a punto de ser excarcelado el año pasado cuando fue convicto nuevamente y condenado a otros 13 años de reclusión por amenazas y apología del terrorismo en dos artículos que escribió para el diario separatista Gara y en los que amenazó a varios funcionarios de prisiones.
Pero el 12 de febrero el Tribunal Supremo redujo a tres años esa pena, de la que ya ha cumplido 17 meses.