
Una mezcla de alegría, cansancio y profunda satisfacción se mezcló en el entorno familiar del científico Gabriel Macaya Trejos, quien se convirtió el pasado viernes en el nuevo rector de la Universidad de Costa Rica (UCR), al conseguir un 48 por ciento de los votos.
A menos de 24 horas de haber ganado la elección, Macaya conversó con La Nación en su vivienda, en el barrio Los Yoses, el sábado en la mañana. Externó algunos detalles sobre su próxima gestión, durante la cual se propone fortalecer la educación humanística, descentralizar la administración universitaria y probar que la Universidad puede ser rentable desde el ámbito académico.
Macaya sustituirá, a partir del 20 de mayo, a Luis Garita, quien durante ocho años (dos periodos) ha ocupado la rectoría de la máxima casa de enseñanza superior de nuestro país.
Acompañado de su esposa Ana Victoria Lizano y de sus hijas Daniela (de 18 años) y Ariana (de 14 años), Macaya se mostró satisfecho por el bajo abstencionismo que hubo en la elección y enfatizó su deseo de abrir el debate durante los próximos cuatro años. A continuación un extracto de la entrevista:
--¿Cómo piensa recuperar el liderazgo que la universidad ha perdido en la sociedad costarricense? --Creo que esa falta de liderazgo está ligada, en parte, a una pérdida de la discusión interna, pues los espacios de diálogo dentro de la universidad se han visto restringidos o sacralizados. "Considero que la primera cosa que debe hacer un rector es volver a abrir los espacios de discusión para que la institución tenga la posibilidad de participar de forma crítica y protagónica en el debate nacional".
--¿Cuáles serán sus primeras acciones? --Durante los primeros tres o cuatro meses de la administración vamos a tener una gran actividad de debate interno. Deberán realizarse reuniones en muchos niveles de las unidades académicas, tratando de buscar un consenso que aclare hacia dónde va la universidad.
--Usted promulgó la necesidad de fortalecer la educación humanística. ¿Cómo lograrlo? --Si en la Universidad de Costa Rica queremos preparar profesionales a la altura de los tiempos, tenemos que pensar en reforzar la formación humanística, algo que se ha vuelto una necesidad vital.
--Existe un fuerte interés en modificar y hasta eliminar los estudios generales. ¿Cuál será su política? --Se debe iniciar un proceso de fortalecimiento para que, a partir de ahí, podamos comenzar a construir la influencia de esa escuela a todo el proceso de formación humanística de la universidad.
--¿Cómo puede coexistir la universidad pública con la privada? --Esa coexistencia es posible solo si el Estado asume con respecto a la universidad privada la función reguladora que debería tener. Ahí creo que hay que hacer una crítica muy fuerte al Estado, pues casi que ha abdicado a regular las universidades privadas. Y eso es muy serio.
--¿Cómo enfrentaría una eventual reducción del presupuesto universitario? --Oponiéndome. Es responsabilidad del Estado financiar a la universidad pública, pero uno de los grandes retos es convencer a la sociedad de que esa inversión vale la pena. "Como nueva administración, queremos que el uso del presupuesto sea transparente para toda la institución y no una información solo para la clase dirigente".
--¿Implicará eso una reforma administrativa importante? --Por supuesto. Uno de los grandes pecados de la UCR ha sido establecer mecanismos de gestión universitaria de institución pequeña y mantenerlos cuando la universidad comenzó a crecer. "Es preciso desarrollar procesos de una administración descentralizada doble: de la administración central a las unidades académicas y de la sede Rodrigo Facio a las regionales. "Esto va a disminuir los costos de operación y nos convertirá en una universidad con una nueva racionalidad del gasto".
--¿Cómo disminuir la enorme burocracia de la UCR? --Pienso que los principios de automatización y de creación de redes distribuidas deberían permitir el traslado de gran parte de los procesos burocráticos a las unidades académicas. "Por ejemplo, podríamos desconcentrar, en el corto plazo, procesos de matrículas a las unidades académicas y también que gran parte de lo que es administración operativa y financiera pase a esas unidades".
--¿Cuál es su posición con respecto a la relación de la universidad y el sector privado? --Durante muchos años se ha trabajado en un proceso de vinculación de la universidad con el sector productivo y hay que utilizar esta vinculación para muchas cosas: retroalimentación, prácticas y venta de servicios, que pueden convertirse en una fuente de ingresos de la universidad. "Este proceso no atenta ni limita en nada el concepto de autonomía universitaria porque, bien entendido, se traduce en un concepto de rentabilidad desde el ámbito académico. "El problema es cuando se convierte en un problema de rentabilidad económica, pero estoy convencido de que puede concebirse como un proceso de rentabilidad netamente académica".
--Usted criticó los intereses sectoriales que han surgido en la UCR. ¿Cómo los evitará en su gestión? --Hay que comenzar a exigir un compromiso de los profesores con la institución. Eso implicará cambios en el estilo de gestión, pues significará buscar mayores mecanismos que integren acciones interdisciplinarias, que nos permitirán lograr ese compromiso.