Washington. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) prevén que las economías de América Latina seguirán creciendo en 1997, aunque advierten que el nivel de pobreza en la región continúa siendo muy elevado.

Las perspectivas de crecimiento económico en Latinoamérica en los próximos dos años son muy esperanzadoras, según los datos difundidos por los organismos internacionales, que prevén que esa región termine este año con una expansión del 2,7 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Para 1997 y 1998 se espera un crecimiento económico para toda América Latina y el Caribe del 4,1 y del 4,6 por ciento, respectivamente; sin embargo, ese importante aumento no es suficiente para combatir un mal, la pobreza, que afecta a 123 millones de personas en todo el continente.
Uno de cada cuatro latinoamericanos vive con menos de un dólar por día, y para atajar de manera radical esa situación, es necesario que la economía crezca a un ritmo anual del 5 por ciento del PIB, según considera el colombiano, Guillermo Perry, jefe de economistas del BM.
Educación y Salud
Además de lograr ese crecimiento, los gobiernos latinoamericanos tienen que mejorar la efectividad de sus sistemas educativos, invertir más en salud y nutrición y desarrollar los recursos humanos.
Las estadísticas del FMI y del BM muestran que los adultos latinoamericanos tienen una media de 5,2 años de educación, dos años menos que la media de otras regiones de desarrollo comparable.
Perry recomienda a esos países que aprovechen el crecimiento para crear una atmósfera de estabilidad macroeconómica que facilite el empleo y, en definitiva, alivie la pobreza.
El Banco Mundial ha reconocido que algunos de los programas de ajuste económico ejecutados por esos países en la década de los ochenta, para acabar con la crisis de la deuda que vivieron, han agravado los niveles de pobreza.
Según el FMI y el BM, el mayor deterioro se produjo en los países que como Brasil y Perú se resistieron a esos reajustes, ya que el precio de la inestabilidad macroeconómica "lo pagan los más pobres".
A pesar de esa situación de pobreza, que afecta cada vez más a las áreas urbanas, el Banco Mundial insiste en que América Latina y el Caribe no es la región con mayores carencias del mundo, y no debería tener esas bolsas de pobreza que le sitúan en el mismo nivel que algunos países del Africa subsahariana, que sí es el área más deprimida del planeta.
Para las instituciones internacionales, uno de los principales motivos por los que se combate tan difícilmente ese problema, es la profunda desigualdad en la distribución de la riqueza.
"América Latina y el Caribe es la región que históricamente ha mostrado más desigualdades en la distribución de sus ingresos entre los países en vías de desarrollo, y si la tendencia actual continúa, solo cabe esperar un deterioro", añade un informe publicado recientemente.
Según las estadísticas del BM, en 1990 el 40 por ciento de la población más pobre de América Latina recibía sólo el 10,4 por ciento de los ingresos totales de todo el continente, mucho menos que la misma proporción de población en el este asiático.