LA EXPOSICIÓN ES extensa, pero no inabarcable: más de 70 piezas, entre dibujos y óleos, configuran el Homenaje póstumo a Jorge Gallardo que, desde esta semana, se exhibe en la Galería de Arte 11-12.
Considerado uno de los maestros de la plástica costarricense del siglo XX, la obra de Gallardo vuelve a la cartelera cultural para tomar partido por la gente común, única homenajeada en su pintura. Los temas que atravesaron sus afanes vitales y estéticos, y que lo acompañaron hasta el final, están presentes -más que presentes, destacados- en la exposición, donde ancianos, niños, agricultores y transeúntes se codean con ángeles y fuegos celestiales.
El pintor, que siempre mantuvo una coherencia incorruptible entre su pensamiento y su obra, se había retirado paulatinamente de los ambientes artísticos. Su última exposición retrospectiva fue en 1999, en la misma galería.
"Todo lo que hizo Gallardo, lo inscribió en esta concepción suya del `arte por la caridad', incluso lo religioso", explica Emilia Fung, curadora de la 11-12. "Es el único pintor nacional que enfatiza en el carácter religioso y urbano del costarricense. ¿Por qué "arte por la caridad"? Porque él necesitaba darle a la gente un arte que pudiera comprender, que no fuera un arte de élite. Él sentía un compromiso social a través de la pintura", añade Fung.
La exposición hace un recorrido por las diferentes facetas del artista, tanto técnicas como temáticas. Se seleccionaron 50 dibujos entre 200, y de 30 óleos disponibles se escogieron 24, según explicó Mario Matarrita, propietario de la galería.
La mayoría de los dibujos expuestos comprenden un periodo de dos décadas (del 60 al 80), con algunos anteriores. En los óleos hay algunos trabajos del 2001, y otros más antiguos, de los años 60.
Selección natural
"En el arte, como en la vida, moda es lo que pasa de moda, y quien toca el alma de un pueblo tiene permanencia mientras ese pueblo exista". Con esa sentencia, Matarrita evalúa la verdadera dimensión que, a su juicio, tiene y tendrá la obra de Jorge Gallardo.
"Gallardo no supo insertarse en la complejidad del mercado del arte contemporáneo, y tampoco tuvo quién cumpliera ese papel por él. Su imagen de los últimos años lo identificó más con lo religioso, lo cual le hizo perder aceptación y comprensión por parte del público", concluye.
Los principales rasgos de la pintura de Gallardo (figuración, síntesis de línea y apariencia de colores planos, entre otros) destacan con una la preocupación religiosa, como tema central que se refleja a todo lo largo de su obra.
"Jorge Gallardo se identifica con la temática religiosa no sólo por su carácter místico, sino porque él personalmente creía que el artista debía cumplir un principio divino", señala Fung.
"Su preocupación es mesiánica, aunque él sublima sus objetivos revistiéndolos de un carácter sagrado, cuando, en realidad, lo que él está pintando es su cotidiano y el de sus semejantes".