
Colombia (AP). Brotes esporádicos de violencia estallaron hoy en medio de una concentración convocada en Bogotá por el principal partido de izquierda, donde unos 2.000 manifestantes rechazaron la visita del presidente estadounidense George W. Bush.
La protesta se concentró a un kilómetro del palacio presidencial en donde a Bush a lo recibió su colega Alvaro Uribe, un estrecho aliado suyo en Latinoamérica.
Ahí unos 200 policías antimotines utilizaron chorros de agua y gases lacrimógenos para impedir que grupo exaltado de unos 150 manifestantes franquearan el cordón de seguridad dispuesto a lo largo de la ruta que utiliza Bush en su breve visita. El convoy del mandatario pasó a unos 180 metros distante de los choques.
No estábamos haciendo nada, estábamos protestando en paz... los policías son abusivos, dijo Marcela Nieto, una joven que lloraba como consecuencia de los gases lacrimógenos que inundaron el lugar a unos mil metros del palacio presidencial.
Sin embargo, los revoltosos destruyeron vidrios de oficinas bancarias y comerciales, saquearon computadores e incendiaron una motocicleta, antes de ser controlados por la policía. Las calles quedaron repletas de escombros.
Fue un acto criminal el que cometieron aquí, dijo a la AP el general Daniel Castiblanco, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá. Agregó que algunos de los responsables de los daños fueron capturados y entregados a la fiscalía para ser enjuiciados por cargos de vandalismo.
En Cúcuta, la principal ciudad de la frontera con Venezuela, un grupo de unos 200 manifestantes, en su mayoría venezolanos, se tomó el puente internacional que une a los dos países y cerraron el tránsito de vehículos y personas.
Fuera Bush!, gritaron los manifestantes que llegaron desde San Antonio del Táchira, pero no alcanzaron a ingresar a territorio colombiano, pues fueron bloqueados por la policía, según constató un fotógrafo de la AP.
Las medidas de seguridad en la capital son imponentes, las calles por las que transitó la caravana de Bush tienen un policía apostado cada cinco metros.
Pese a la convocatoria del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) no se concentraron grandes multitudes en Bogotá para repudiar a Bush.
La capital colombiana de siete millones de habitantes está bajo control de unos 21.000 policías y militares.
Hay policías y fuerzas militares desplegadas desde el aeropuerto hasta la Casa de Nariño (sede del gobierno), dijo a la AP el general Jorge Daniel Castro, director de la Policía Nacional.
Bush viajó en su limusina blindada, escoltado por 70 vehículos más. Francotiradores ubicados en azoteas de edificios y otros sitios estratégicos eran visibles, mientras algunos helicópteros surcaban el cielo.
Las medidas de seguridad privaron a los bogotanos de sus tradicionales paseos dominicales a pie y en bicicleta y causaron restricciones en el porte de armas de fuego, el transporte de mudanzas y escombros, y se limitó a una persona la movilización en motocicletas, entre otras medidas.
En contraste con las multitudes que aclamaron al presidente John F. Kennedy en 1961 y una cordial bienvenida a Ronald Reagan en 1982, no hubo recepción popular para Bush.
La animadversión por las restricciones era palpable. Normalmente me gano un domingo 120.000 pesos (54 dólares) y hoy no alcanzo a 50.000 pesos (22,7 dólares), dijo el taxista Felipe Rodríguez, quien calificó de inútil la visita.
No se por qué viene. Uribe se va a agachar a pies de Bush pidiendo el tratado de libre comercio y no se lo va a dar, agregó.
Mientras algunos manifestantes gritaban abajo Bush, Gladys Carvajal, secretaria que admira al presidente Uribe, dijo que la visita es positiva porque le da buena imagen a Bogotá y demuestra que el país no es tan peligroso.
Cuando en el 2002 Uribe asumió la Presidencia, la ceremonia fue interrumpida por morteros que fueron lanzados por la guerrilla desde vecindarios cercanos al palacio presidencial y mataron a más de 20 personas.
En Cali y Buenaventura, la tercera ciudad del país y el principal puerto en el Pacífico, respectivamente, estallaron tres bombas pequeñas que no ocasionar daños graves aunque sí dos heridos.