Moscú. La estación espacial Mir llegó hoy, con un día de adelanto, a su órbita crítica de 220 kilómetros de altura, informó el Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia.
Según el CCVE, la plataforma descendió 4,2 kilómetros en las últimas 24 horas y está en una órbita media de 220,2 kilómetros de altura.
El hundimiento de la estación, de 137 toneladas, está previsto para las 06.30 GMT del próximo viernes en una zona de 6.000 kilómetros de largo y 200 kilómetros de ancho en el Pacífico sur, entre Nueva Zelanda y Chile.
El CCVE comunicó que "por recomendación del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Armada de Rusia se modificaron ligeramente las coordenadas en las que se prevé la caída de los fragmentos de la Mir".
Esta decisión fue tomada para que varias islas francesas queden fuera de la zona donde se espera la caída de la plataforma espacial.
Las nuevas coordenadas establecidas por las autoridades aeroespaciales de Rusia son de 44,2 grados latitud sur y 150,4 grados longitud oeste, con un margen de error de 100 kilómetros de ancho y 3.000 kilómetros de largo.
El proceso de descenso controlado de la plataforma comenzará mañana a las 04.00 hora de Moscú (01.00 GMT), cuando los especialistas del CCVE programarán desde tierra el ordenador central de la estación.
Los paneles solares de la Mir serán reorientados hacia el Sol a fin a cargar las baterías y garantizar el encendido de los propulsores de la nave de carga Progress -adosada a la estación-, que frenarán el ingenio y lo precipitarán al océano Pacífico.
"Confíamos en que la estación quedará en una posición correcta en dos, como máximo, tres vueltas a la Tierra", dijo el portavoz del CCVE, Valeri Lindin.
El hundimiento de la mayor nave espacial jamás puesta en órbita se ejecutará en tres etapas: el primer impulso comenzará a las 00.33 GMT del viernes y durará 21 minutos hasta las 00.54, el segundo de las 02.02 hasta las 02.25 y el tercero y definitivo desde las 05.09 hasta las 05.32 GMT.
Según la Agencia Aeroespecial de Rusia (AER), el análisis de los datos que se reciben de la Mir indica que todos los sistemas de a bordo funcionan con normalidad.
Las declaraciones tranquilizadoras de la AER no han surtido efecto en algunos de los países sobre cuyos territorios está la trayectoria de la Mir.
En Japón, por ejemplo, las autoridades pidieron a la población que se mantenga en sus hogares o lugares de trabajo en el momento en que se produzca la entrada de la Mir en las capas densas de la atmósfera.
Las autoridades de Chile anunciaron que su embajador ante el Kremlin, Pablo Cabrera, no acudirá al CCVE para presenciar el hundimiento de la Mir, en señal de protesta por la contaminación de las aguas del Pacifico con "basura espacial".
Algunos expertos rusos han advertido de que en caso de un fallo en el proceso de frenado de la Mir, algunos de sus fragmentos podrían caer en Suramérica.
La plataforma entrará en las capas densas de la atmósfera, a unos 100 kilómetros de altura, con una velocidad de cerca de 28.000 kilómetros por hora y gran parte de su estructura se destruirá en el acto.
Sin embargo, las partes más resistentes de la estación no se quemarán del todo, sino que se desintegrarán en unos 1.500 fragmentos, algunos de hasta 70 kilogramos, que caerán en forma de una lluvia metálica incandescente entre las 06.30 y 07.00 GMT.
Ante la posibilidad de imprevistos, la AER ha contratado una póliza de seguro por 200 millones de dólares para cubrir los daños y perjuicios que pudiera causar la caída de la Mir.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.