San José. Esposado, el exsecretario general de la OEA, Miguel Ángel Rodríguez pasó del avión que lo trajo al país a un vehículo policial, conocido en Costa Rica como “perrera”, en el cual fue trasladado a declarar ante la Fiscalía.
Con traje entero, cabizbajo, y con el rostro tenso, unos cuatro agentes del Organismo de Investigación Judicial lo escoltaron desde el asiento de la “clase ejecutiva”. Lo bajaron por la puerta del puente de abordaje que da a la pista y de ahí se le trasladó a la “perrera”, mientras fotógrafos y camarógrafos pegaban gritos para que los agentes dejaran verlo.
La cadena de televisión CNN estaba transmitiendo en vivo y su presentador decía que “era una imagen fuerte”, pues se trataba del expresidente de Costa Rica (1998-2002) y del hasta hoy exsecretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La nave provenía de Washington, hizo escala en San Salvador y de allí prosiguió hacia el Juan Santamaría, adonde aterrizó a las 2:20 p. m. A las 2:30 p. m. todos los noticieros de televisión transmitieron en vivo la imagen de Rodríguez con las manos atrás, esposado.
Los telenoticieros siguieron por helicóptero y transmitiendo en directo la imagen del vehículo color dorado en su transitar, a gran velocidad, por la autopista Bernardo Soto, que da acceso a San José.
Las agencias de noticias, mientras tanto, divulgaron desde San Salvador, declaraciones de Rodríguez mientras hizo escala en ese país.
"No estoy aceptando ningún cargo, estoy yendo a los tribunales de justicia y solo hablaré en los tribunales, voy tranquilo", indicó en el Aeropuerto Internacional El Salvador.
"Me encuentro muy bien de salud, con buenos ánimos, estoy en paz con Dios”, dijo el político, que es cuestionado por la Fiscalía costarricense por haber recibido supuestamente dineros de empresas que hicieron contratos con el Estado.
Rodríguez llegó al país con traje color oscuro, camisa blanca y su corbata negra, la cual viste siempre en recuerdo a un hijo suyo que falleció hace varios años al caer de un caballo.