La fe no pertenece al estado y no se le puede imputar ser la causa del laicismo, dijo Bono, quien criticó a su vez a la institución de Pedro por considerar que algunos jerarcas de la Iglesia católica deberían pensar que sus actitudes excesivamente antiguas hacen que la gente se aleje, de ella.
Mencionó el ministro, por ejemplo, la oposición de la Iglesia a la homosexualidad y al uso de los condones, por considerar que va contra el mensaje de Cristo.
No estoy dispuesto a decir que peca una persona que se pone un preservativo para no contagiar el sida que, por ejemplo, le han contagiado por una transfusión de sangre o que los homosexuales están condenados, advierte Bono. Cristo estaría hoy más preocupado de los 25.000 niños que mueren de hambre todos los días, o de las guerras. Creo que Cristo estaría con los pacíficos, conjeturó el ministro en una entrevista radial.
Bono es al parecer el único católico practicante en el gabinete que preside el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Bono habló al día siguiente de que el Papa, que recibió a un grupo de ordinarios españoles encabezados por el cardenal de Madrid, Antonio Rouco Varela, criticó el proyecto de ley de matrimonio entre homosexuales, la ampliación de la ley del aborto y a nuevas normativas sobre bioética y experimentos con embriones, parte del programa que llevó al poder al gobierno socialista.