Sao Paulo, 13 sep (EFE).- La arquitectura del futuro, comprometida con las nuevas tecnologías y la protección del medio ambiente, será presentada por España en la Quinta Bienal Internacional de Arquitectura y Diseño de Sao Paulo, que será inaugurada mañana.
El proyecto español, titulado "Semillas para nuevas ciudades", está formado por el pabellón nacional, donde se exhiben 28 prototipos de jóvenes arquitectos, y el taller "Ciudad 10", en el que niños de barrios pobres de Sao Paulo, orientados por arquitectos españoles, elaboraron en siete maquetas lo que consideraron como su ciudad ideal.
"España hace una apuesta en doble sentido en la Bienal, porque por un lado da una dimensión a la promoción de la cultura española, y por otro establece un modelo de cooperación de los arquitectos españoles con la población local", expresó hoy el director general de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jesús Silva.
La quinta edición de la Bienal, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 2 de noviembre, tiene como eje las metrópolis y la calidad de vida de quienes las habitan.
El pabellón español, una enorme burbuja blanca en la que germinan los prototipos arquitectónicos del futuro, fue diseñado para mostrar al visitante que la arquitectura es un arte vivo, "que sirve como interfaz entre la sociedad y la cultura", según el comisario de la muestra, Enric Ruiz-Geli.
"Estamos intentando abrir los ojos a la sociedad, que la gente vea que su casa puede ser futurista, que esos diseños no son ciencia ficción", dijo Ruiz-Geli.
Según Ruiz-Geli, la alta tecnología "no es sólo para los aeropuertos", y por eso la vanguardia de la arquitectura española la ha incorporado en "semillas" como la "Villa Bio", en Figueras (norte de España), en la que el jardín ocupa la cubierta de las casas y funciona como el pulmón del barrio.
Otro ejemplo de ese concepto puede verse en el proyecto del Pabellón Polideportivo de la Universidad Autónoma de Madrid, una estructura con forma de pelota de rugby en la que, según su autora, Izaskun Chincilla, se reproduce el ciclo del agua de la naturaleza, lo que permite al escenario tener autonomía en el abastecimiento del líquido.
"Vemos la Bienal como un espacio de debate, de experimentación, en el que gente joven trabaja nuevos conceptos arquitectónicos, de respeto al medio ambiente y atención al ciudadano", manifestó Silva.
Esa filosofía puede verse también en el proyecto de Vicente Guallart para la regeneración de la montaña del Parque Cultural del Castillo de Denia, en Alicante, que busca la multiplicación de la naturaleza devastada por la minería, o en el colorido Nuevo Mercado Central de la Flor, en Barcelona.
"Hemos desarrollado un programa que rompe con los estándares al diseñar el mercado como una gran pirámide truncada, que hace olvidar el concepto de pared y techo", dijo el autor de ese proyecto, Willy Muller.
En la otra parte de la participación española, el taller "Ciudad 10", dirigido por Teresa Sandoval, siete arquitectos y 48 niños brasileños participaron en una experiencia interactiva sobre la ciudad ideal.
"Los objetivos fueron abrir la arquitectura y la concepción de las ciudades a los ciudadanos, permitir la expresión de las ideas de los niños y hacerlos reflexionar sobre cómo quieren que sea su ciudad", señaló Sandoval.
Según Sandoval, con la elaboración de la siete maquetas, que consumieron quince días de trabajo, el taller "aportó una visión más humana a la arquitectura y a las metrópolis", que son justamente el eje de la Bienal. EFE
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