Madrid, 25 may (EFE).- Los gobiernos de España e Irán dieron hoy por zanjada la polémica suscitada por la invitación a la viuda y al hijo del Sha de Persia a la boda del heredero de la Corona española, celebrada el sábado pasado en Madrid.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, y su colega iraní, Kamal Jarrazi, mantuvieron hoy la reunión, que fue aplazada ayer, después de que el Gobierno de Teherán protestara por la invitación de la viuda del Sha, Farah Diba, y de su hijo Reza Pahlevi al enlace, al que asistieron una treintena de casas reales de todo el mundo.
En una conferencia de prensa conjunta al término del encuentro, Moratinos achacó este episodio a una "mala información" sobre "el carácter y el estatus de los invitados" a la boda.
Moratinos afirmó que los familiares del derrocado mandatario iraní fueron invitados "a título privado", y no con carácter "oficial" en representación de un Estado.
El ministro español de Exteriores aseguró que "no ha habido crisis ni incidente" entre ambos países por esta cuestión y se limitó a hablar de una "cierta confusión" que no fue necesaria abordar en la reunión.
Jarrazi afirmó que las explicaciones dadas por Moratinos y otras fuentes diplomáticas "han sido claras" y "no han dado lugar a confusión" y añadió que el régimen del Sha, derrocado en 1979 por la revolución islámica, "está olvidado".
Añadió, además, que las relaciones entre Irán y España "son buenas y así van a seguir siéndolo".
En el encuentro se abordaron cuestiones como la situación en Oriente Medio, el conflicto de Irak o los acuerdos de cooperación bilaterales.
Antes de entrevistarse con Moratinos, el ministro iraní lo hizo con el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. EFE
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