Madrid. España recordó hoy, en su 70 aniversario, el comienzo de la Guerra Civil, que dio paso a 40 años de dictadura del general Francisco Franco, con algunas heridas aún abiertas que han marcado a sus últimas generaciones, pese a la reconciliación que supuso la transición a la democracia a partir de 1976.
Esas heridas que todavía no han cicatrizado quedan reflejadas en encuestas aparecidas este martes en diversos medios de comunicación, que dan cuenta del apoyo con el que todavía cuenta el golpe militar contra el Gobierno constitucional de la República.
Un sondeo que difunde el diario "El Mundo" -próximo al opositor Partido Popular- señala que un 30 por ciento de los españoles cree que estuvo justificado el alzamiento por la situación de caos y violencia que se vivía tras meses de gobierno del Frente Popular, una coalición de grupos republicanos, socialistas y comunistas.
De este cerca de un tercio de españoles que justifica el golpe de Estado que desembocó en la Guerra Civil (1936-1939) el núcleo fuerte lo constituyen los votantes del PP, con uno de cada dos que se muestra comprensivo con la asonada militar.
Algo más de la mitad, un 51,3 por ciento, condena de forma tajante el golpe de Estado y un 18,9 por ciento prefiere no contestar, lo que es una práctica mayoritaria entre la población de mayor edad (uno de cada cuatro), fiel reflejo del temor alimentado por las cicatrices que dejó en el cuerpo social la contienda.
Como han escrito numerosos historiadores, la Guerra Civil española, un ensayo en cierto modo de las II Guerra Mundial, dejó tras su estela de muertos y asesinados un reguero de ajustes de cuentas personales que desbordaron las meras ideas políticas.
Las cicatrices perviven en buena medida por los silencios y el "olvido" que alimentó la reconciliación nacional sobre la que se basó el paso de la dictadura a la democracia, lo que en términos políticos e históricos se conoce en España como la Transición.
Treinta años después se ha ido fraguando un movimiento de recuperación de la memoria histórica de los perdedores, fieles a la derrotada República, con el apoyo mayoritario de los españoles, como recoge la encuesta que hoy publica el diario El País -próximo al Gobierno socialista-.
Un 64,5 por ciento de los consultados se muestra favorable a la investigación de lo ocurrido, a que se descubran las fosas comunes y a la rehabilitación de las víctimas, mientras que el 25,6 por ciento se declara en contra.
Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, se calcula que hay entre 30.000 y 35.000 desaparecidos del bando republicano, que, junto a los identificados, sumarían 130.000 ejecutados, 90.000 durante al Guerra y 40.000 en la posguerra.
En el llamado bando nacional, la propaganda oficial de la época, cifró en 80.000 los muertos por fusilamientos, aunque después de sucesivas revisiones, un equipo de historiadores lo rebajó hasta 55.000.
(Sobre los muertos en el campo de batalla los historiadores no se ponen de acuerdo y los cálculos oscilan en 500.000 y un millón).
El impulso definitivo a la corriente de recuperación de la memoria lo ha dado el presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, con la creación en septiembre de 2004 de una Comisión para el estudio de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo y el anuncio de una ley para su resarcimiento.
Esa ley está previsto que llegue este mismo mes al Parlamento, con un cierto retraso, ya que Zapatero, según distintas fuentes, está sopesando su contenido para no enturbiar aún más sus tirantes relaciones con el PP por su oposición al diálogo con la banda terrorista ETA.
Los "populares" fueron el único partido que se opuso, el 22 de junio último, a la declaración de 2006 como Año de la Memoria Histórica, porque afirman que no son partidarios de remover fantasmas del pasado que consideran enterrados por la Transición.
