
Aguirre. Con sus zapatos relucientes y una sonrisa que le iluminaba el rostro, Fiona López caminó hasta la escuela, acompañada de su mamá.
Este año comenzaría el tercer grado, emoción que compartió desde temprano con amigas de la escuela República de Corea, en Quepos.
Una de ellas es Mindy Massey, a quien se encontró en el camino y sin pausa comenzó a contarle las historias de sus vacaciones.
Ya en la entrada de la escuela se les unió Alondra Salas, que también esperaba con su mamá a que se sonara el timbre que marcaría el inicio de otros 200 días lectivos, según el último cambio en el calendario del Ministerio de Educación.
Las tres llegaron con la esperanza de tener la misma maestra que en segundo grado.
“Ella nos ayudó mucho y me cae muy bien”, explicó Mindy.
Al menos, podían celebrar que van a estar juntas en la clase.
Según Alejandra Lanza, la mamá de Alondra, las tres chiquitas estudian juntas desde primer grado y esa amistad se traslada a ellas, las madres.
“Aunque no lo crean, no solo ellas son compañeras. Es como si nosotras las mamás también lo fuéramos”, comentó.
Las mujeres se turnan los días para recoger a sus hijas después de la escuela.
Igualmente, se turnan las casas donde las menores se reúnen para hacer trabajos extraclase.
Estas niñas, junto a 250 menores más de este centro educativo, comenzaron lecciones ayer.
Entre ellos, estaba Soley Massiel Gómez quien se estrenaría en estas aulas.
“Este año es muy especial porque la más chiquitilla de la familia entra por primera vez a la escuela; ella va para preescolar y no cabe de contenta”, contó su mamá, Yerling Gómez.