Los “malos” –o quienes cometen actos malvados”– definitivamente no caben en el mismo saco. Al menos esa es la conclusión a la que llegaron expertos en psiquiatría forense de las universidades de Nueva York y Columbia, tras estudiar a profundidad el comportamiento “malvado” de varias personas que habían cometido diversas faltas.
Luego, los resultados fueron recopilados y expuestos en la serie de documentales denominados Índice de Maldad ( Most Evil , en inglés), que empezó a transmitir Discovery Channel en octubre y que establece un escalafón de 22 niveles de maldad.
Con el Dr. Michael Stone (profesor de Columbia) como guía en esta macabra secuencia, el espectador va mucho más allá de los insólitos casos, pues se reseñan además parte de las vivencias de quien comete el crimen para determinar qué tan “innato” o deliberado es el daño que inflingió.
Reconstrucciones parciales de los hechos junto con notas de periódico, evidencias y testimonios de muchos son presentados en el programa. Además se realiza un análisis de los factores neurológicos, ambientales y genéticos para determinar qué conduce a una persona a matar. Historias de la infancia y premeditación son consideradas como factores importantes para determinar en qué rango se debe colocar a un individuo.
Tras años de investigación Stone publicó su jerarquía de 22 niveles de comportamiento malvado, tras analizar en detalle las biografías de 500 criminales de diversos tipos.
Con base en sus estudios, el experto otorgó , por ejemplo, un 1 a aquellos que asesinan en defensa propia o un 9 a quienes matan como un acto psicopático de celos.
El rango más alto, el de 22, es asignado a torturadores y asesinos en serie que parecen haber estado totalmente conscientes de sus actos y, en algunos casos, se enorgullecen de ellos. Sin embargo, alguien como Susan Smith, una joven madre que no tenía ni una infracción de tránsito y ahogó a sus dos hijos pequeños al hundirlos dentro de su carro, está considerada también en el nivel 22. Stone explica que, aunque nunca antes había delinquido, no dudó en sacrificar a sus hijos mediante una muerte atroz, solo para liberarse de ellos porque le estorbaban en su relación con su amante. “Después, lejos de arrepentirse, realizó todo un montaje y lloró frente a la prensa, pidiendo que le devolvieran a sus bebés, quienes supuestamente habían sido secuestrados”, explicó Stone. Por ello, sin ser una psicópata “de carrera”, Smith hizo “méritos” para clasificar entre las más malvadas.
El programa, además, obtiene de sus investigaciones sorprendentes conclusiones, como el hecho de que el cerebro femenino y el masculino son diferentes físicamente, factor determinante en el hecho de que el 93% de los asesinos seriales son hombres, mientras que solo un 7% son mujeres. También asegura que, a diferencia de los varones, estas generalmente cometen crímenes de forma impulsiva y contra personas cercanas a su círculo familiar.