
En cine, el estreno dramático de esta semana, con intensidad y calidad, se encuentra en la película Michael Clayton , que le ha permitido al actor/galán George Clooney ratificar que es uno de los mejores histriones del Hollywood actual, por lo que ya ha ganado premios de las distintas asociaciones de críticos en Estados Unidos.
Olor a premio. Ya se habla del Oscar para George Clooney por esta actuación. Es pronto y se dice que no hay competencia para él. Independiente de esto, sí es cierto que su actuación de un sujeto que se mueve como abogado y como policía, enfrentado a poderosas transnacionales, es simplemente eximia.
En la trama del filme, según se reseña en el boletín de prensa de la película, el personaje principal, o sea, Michael Clayton (George Clooney), trabaja para un famoso bufete de Nueva York, aunque no ejerce de abogado, no exactamente.
Para Michael Clayton se trata de hacer el camino más fácil para los demás, sobre todo si “los demás” son sujetos o empresarios poderosos.
Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible. La pregunta es ¿por qué? En el cine está la respuesta.
Como se dice en la publicidad de este largometraje: Michael no es policía ni abogado, sino la perfecta mezcla de ambos: el perro guardián, el compañero fiel que siempre obedece y nunca, ¡nunca!, pregunta nada, ¡nada!
Sin embargo, la vida de Michael se tambalea cuando su mejor amigo dentro del bufete, el gran Arthur (Tom Wilkinson), que durante seis años ha defendido los intereses de Agtek, importante multinacional agroquímica, descubre que un producto de dicha compañía ha provocado la intoxicación de cientos de granjeros. Es intoxicación masiva. ¡Nadie se hace responsable!
El comportamiento de Arthur hará peligrar la estabilidad y los intereses tanto del bufete como de la poderosa multinacional. Entonces, Michael se ve atrapado entre la lealtad a su amigo y el cumplimiento de su deber. Michael Clayton es filme para recomendar.