
SANTIAGO (AFP) - Las restricciones en el suministro de gas natural desde Argentina a Chile alcanzaron su punto más alto desde que fueron impuestas en 2004, con un corte total en algunas empresas del norte del país, una situación que alarma a las autoridades chilenas.
La reducción del suministro alcanzó este sábado al 64% del total de los envíos, equivalentes a 14,1 millones de metros cúbicos, según datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Chile importa 22 millones de mm3 por día desde Argentina.
La restricción es la mayor desde que hace tres años las autoridades argentinas impusieran restricciones a los envíos a Chile, que tiene a ese país como su único proveedor de gas natural.
En el caso de la compañía GasAtacama, que abastece al Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) y se ubica en el norte chileno, las restricciones han alcanzado al 100% durante casi todo el mes de mayo, de acuerdo con los mismos datos.
"Las restricciones se gas se han profundizado, debido al fuerte incremento de la demanda interna de este insumo por parte del país trasandino, lo que incluso ha generado problemas en su propio abastecimiento de este combustible", explicó la CNE, a través de una nota de prensa.
"Las autoridades están en constante coordinación con las autoridades argentinas para monitorear la evolución y alcance de este episodio", se agregó.
El año pasado, cuando ya se habían intensificado los recortes, la más pronunciada restricción afectó al 59% del total de los envíos y ocurrió el 5 de agosto.
En base a este dato, las autoridades chilenas esperan un peor escenario para los próximos meses, cuando los cortes debieran ser totales y se pondría a prueba la promesa oficial de que no se afectará el suministro residencial.
En Santiago, donde existe la mayor red de viviendas conectadas a gas natural, existe especial preocupación, ya que no hay suficientes plantas de gas propano con capacidad para reemplazar al combustible.
En la capital chilena están instaladas sólo dos de este tipo de plantas en el sector oeste de la ciudad, cuya presión no alcanza para alimentar las viviendas del sector este, que son además las que más consumen.
Las esperanzas chilenas están puestas en la planta de Gas Natural Licuado (GNL) que se construye en la ciudad de Quinteros, en la costa central, que debería estar operativa en 2008.
La moderna planta, única en América Latina, permitirá traer gas licuado desde países de fuera de la región que, a través de un complejo sistema, podrá ser convertido para luego inyectarlo a los gasoductos que hoy distribuyen gas natural.
En la década de 1990, Chile apostó fuertemente por el gas natural argentino, lo que motivó la construcción masiva de gasoductos y la conversión de plantas generadoras de electricidad y otras fábricas.
El 47% de la energía eléctrica que se consume en el país llegó a generarse a través de centrales termoeléctricas alimentadas en base a gas natural, que hoy están obligadas a usar diesel o carbón.
El Gobierno del presidente argentino Néstor Kirchner fijó en 2004 un decreto que obligó a las empresas suministradoras de gas natural a privilegiar el consumo interno ante que las exportaciones, lo que afectó las exportaciones a Chile.
© 2007 AFP