El cineasta e investigador de producción y mercados cinematográficos, Octavio Getino, quien está en Costa Rica para hablar del Observatorio del Mercosur Audiovisual (un espacio de encuentro de autoridades cinematográficas y audiovisuales de algunos países de Suramérica) concedió una entrevista a Viva para hablar de la realidad de la industria del cine en la región.
El académico, nacido en España y nacionalizado argentino, autor de varios libros y realizador de la aclamada cinta de 1968 La hora de los hornos enfatizó que leyes y políticas que fomenten el sétimo arte son esenciales para que la industria sobreviva y sea competitiva.
A partir de la experiencia en el observatorio, ¿cómo describe la situación del cine en el Mercosur?
En general, podemos decir que hay un leve incremento en la producción. Sin embargo, en cuanto a legislación, existen grandes asimetrías. Los incentivos en Brasil se realzan a través de subsidios fiscales al sector privado para que pueda invertir en el cine; en Argentina existe un fondo de fomento que otorga créditos, mientras que en otras latitudes el fomento es prácticamente nulo.
¿Cuáles son los desafíos que afronta la industria?
Se debe contribuir a un intercambio de producciones a nivel regional, a un intercambio cultural de conocimiento mutuo, a acuerdos de coproducción y codistribución, a cuotas de pantalla que obliguen a las salas de cine a programar un determinado número de películas del Mercosur. Incluso existe la idea de crear un certificado de nacionalidad única para las películas del Mercosur, es decir, que las cintas argentinas, brasileñas o bolivianas tengan el mismo sello, con el fin de que se derriben trabas aduaneras.
¿Cómo lograr que las películas latinoamericanas ganen más terreno y puedan competir contra la industria hollywoodense?
Todo depende de las decisiones políticas y de la legislación de cada lugar. Sin una legislación que fomente y proteja al cine de los países que se encuentran en desventaja no podrá haber cine. Si no hay cine no hay imágenes propias y si no hay imágenes se recortan los procesos de formación de identidad, y sin estos no hay desarrollo. El cine es una industria "industrializante" que tiene repercusiones sobre la economía. Un ejemplo es Estados Unidos, país que exporta toda su cultura a través de la pantalla grande.
¿Es indispensable que exista una ley que fomente el cine?
El tipo de confrontación entre la potencia mayor del cine, apoyada por el estado más poderoso del mundo, como es Estados Unidos, tiene que encontrar mecanismos de defensa en países que tienen menos poder por medio de legislaciones que apoyen y fomenten el cine. Llegas a Costa Rica y te das cuenta de que casi el 100% de lo que se ofrece en las salas de cine es de Hollywood, en consecuencia, sufre la diversidad cultural. Es muy sencillo, si no hay política de fomento, no hay cine.
¿Ha escuchado del proyecto de la ley de cine en Costa Rica?
He escuchado algo, creo que es muy meritorio. La ley debe reflejar las experiencias latinoamericanas, las características propias de Costa Rica y su inclusión en el espacio subregional . Desde la realidad nacional, hay que "entrar" a Centroamérica y de ahí aspirar al resto de Latinoamérica. Se debe entender al cine como un elemento que puede ayudar al desarrollo de otras industrias de la economía, por ejemplo, el turismo. Es difícil, pero si no se intenta, el país se puede quedar sin imágenes para la posteridad.