El estreno de la película "El precio de la libertad" genera las mejores reacciones, propias del cine de tesis y compromiso.
El cine político tiene un difícil tránsito. Y así se expresa el filme El precio de la libertad (subtitulado La historia de Michael Collins), cuando escudriña acontecimientos para definir verdades que, convertidas en imágenes, quedan sujetas a la actitud ideológica del público. Es su signo.
Y es también su mérito: el diálogo permanente que las imágenes propician entre los realizadores de un filme y los espectadores. Por ello, el cine político es más que una propuesta: es una actitud.
Además, se le reconoce por sus afanes persuasivos. O sea, una película como El precio de la libertad tiene sentido en la medida en que pueda convencerlo a uno de una idea, entendida esta como la elaboración de una consigna.
Por eso el cine político es complejo, tanto como los fenómenos sociales que le sirven de argumento. Y es riqueza conceptual, cuando los guionistas de la película plantean seriamente sus tesis. Es también afanosa búsqueda estética, cuando los responsables de filmar tienen genio artístico para imaginar con imágenes.
Cuando eso sucede, el resultado es placentero, indagador e inquietante. Exactamente lo que vivimos ahora con El precio de la libertad, cuando esta portentosa cinta del realizador irlandés Neil Jordan llega al país.
El Jordan del vigor
Neil Jordan nació en Sligo, en el Noroeste de Irlanda, y de muy joven se expresó como novelista. Pero el sétimo arte habría de seducirlo definitivamente cuando participó, en 1981, como consultor creativo de la excelente cinta Excalibur, de John Boorman. Aguijoneado, un año después hizo su primera película: Angel (o Danny Boy). Pero fue Mona Lisa (1987) el filme que lo catapultó.
En nuestro país tal vez sea más conocido por No somos ángeles (1990), desigual comedia con Robert de Niro y Sean Penn, divulgada incluso por televisión. O por Entrevista con el vampiro y sus indagaciones: la ambigüedad sexual, el horror como placer erótico y la soledad ante el vértigo de la inmortalidad; por supuesto, el éxito de este filme debe mucho a las presencias de Brad Pitt, Tom Cruise y Antonio Banderas.
Pero no se puede dejar de citar una película suya que al país solo llegó por la ruta del vídeo. Se trata de Juego de lágrimas (1992). Es que este filme gravita, solapadamente, en el tema político: la razón de la lucha irlandesa, antecedente de lo que es ahora El precio de la libertad.
Aunque, la verdad, Jordan tenía ya 13 años de preparar la biografía de Michael Collins, personaje tan fascinante como vigente.
Alzamiento de Pascua
Para recuperar la historia política irlandesa y narrarla sin poses épicas, la figura de Collins resulta vital. Comprometido en la lucha por la independencia irlandesa, frente a la heredada política del colonialismo inglés, Michael Collins participó en 1916 en el Alzamiento de Pascua, que concluyó con la intensificación de la represión inglesa. De este hecho en adelante, Neil Jordan (guionista también) va retratando con ardor las contradicciones de un hombre que convirtió su vida en compromiso, tenso ideal en la dureza de la lucha y en la humanidad del amor.
En un momento, el personaje Collins define los acontecimientos de Irlanda como el enfrentamiento del cuerpo ante el látigo. Es metáfora aprovechada por la película para explicar la resistencia terca de un pueblo ante la crueldad del colonialismo, pero sin ocultar una realidad no menos discutible de la propia política irlandesa.
El precio de la libertad es narración creciente, de lo mejor que ha llegado a los cines este año. Se exhibe en el Bellavista y en la Sala Garbo.
EN CARTELERA
Michael. No deja de ser un repaso de los temas consabidos en comedias endulzadas de melodrama, con ángel (John Travolta) a cuestas. AGRADABLE. Variedades, Cariari 5. A las 4, 6:45 y 9 p. m.
Selena. En estilo de cine fronterizo, resulta interesante ver la ascención del último mito de la música latina: Selena Quintanilla. FLOJA. Rex, Universal, San Pedro 5, Colonial 2, Cariari 6. A las 4, 6:45 y 9 p. m.
Primer impacto. El estilo tradicional de Jackie Chan, creatividad en artes marciales, para una película de rasgos menores. ENTRETENIDA. San Pedro 3, Capri 1. A las 4, 6:45 y 9 p. m.
Mentiroso, mentiroso. Jim Carrey regresa con el estilo actoral que le da fama y dinero, veleidades de Hollywood. DISFRUTABLE. San Pedro 1, Capri 2, Colón 2, Cariari 3. A las 4, 6:45 y 9 p. m.
Lo nuevo
Riesgo en el aire
El escritor ruso Fedor Dostoevsky afirmaba que el grado de civilización de una sociedad puede juzgarse al observar a sus prisioneros. Esto, que parece una verdad obvia, se convierte en la idea que le sirve de sustrato al filme de acción Riesgo en el aire que se estrena esta semana.
La cinta se titula en inglés Con Air, que es la división de transporte aéreo del servicio oficial de los Estados Unidos, que transporta cada año más de 150 delincuentes peligrosos a lo largo del país para sus presentaciones en cortes, o en emergencias médicas o en cambios de prisión.
Sobre eso, esta película reconstruye su acción vertiginosa, estilo en el que Hollywood insiste motivado por los buenos resultados de taquilla, y cómo si no.
Riesgo en el aire sucede cuando un grupo de prisioneros de los más peligrosos y conocidos dentro del sistema penal estadounidense es transferido a una prisión de máxima seguridad. En el grupo va Cameron Poe (Nicolas Cage), quien ha sido puesto en libertad condicional.
De pronto Poe se ve enredado en un planeado secuestro aéreo ideado por Cyrus El Virus Grissom (John Malkovich).
Por esos extraños artificios del destino, Poe se convierte en el colaborador (y héroe) del oficial Vince Larkin (John Cusack), quien desde tierra trata de evitar que sus superiores hagan estallar el avión. Poe pelea para detener a Cyrus mientras el dañado avión se dirige hacia un desastre en las calles de Las Vegas.
Sobre esa historia, el director de la película (Simon West) dice: "Vi el potencial que existía para poner en esta situación tensa y explosiva a personajes fascinantes y, además, construir un drama complejo y emotivo; lo que obtuve fue una gran película de acción, épica".
El filme tiene un buen reparto para dar cuerpo a la acción. Lo que queda es saber la respuesta del público, y la ocasión se abre desde hoy en los cines Magaly, Omni, San Pedro 2, Colonial 1 y Cariari 2.