Caracas, 20 nov (EFE).- Los venezolanos dejaron de lado sus diferencias políticas para unirse en la condena unánime del atentado que mató al fiscal Danilo Anderson, cuyo entierro estuvo precedido hoy por un sentido homenaje del Estado en pleno.
Anderson fue enterrado en el Cementerio del Este luego de que la comitiva atravesara buena parte de Caracas en un recorrido que duró más de cinco horas y estuvo escoltado por la Guardia Nacional.
Al igual que el viernes, centenares de personas y miembros del gobierno se sumaron al traslado de los restos de Anderson, coreando consignas en las que se pidió "justicia".
Los restos del fiscal, de 38 años, recibieron un solemne homenaje póstumo en la Asamblea Nacional por parte de todos los estamentos del Estado y de los principales partidos de oposición, que fue transmitido en una conexión en directo a todo el país, al igual que el resto de los actos de homenaje y el entierro.
El fiscal general, Isaías Rodríguez, aseguró durante el homenaje que los asesinos de Anderson serán castigados y con ello se consumará un acto de justicia pedido con insistencia por el pueblo.
El féretro fue cargado hasta la tumba por dirigentes políticos oficialistas y por el ministro de la Defensa, el general en jefe Jorge García, mientras amigos y simpatizantes del fiscal cantaron el himno nacional.
Tras el responso pronunciado por un sacerdote se guardó un minuto de silencio acompañado por el toque del clarín y posteriormente cadetes militares retiraron la bandera que cubría el féretro.
Una batería de artillería disparó 30 salvas mientras el féretro era descendido a la tumba en medio de gritos, aplausos y cánticos.
El atentado, perpetrado la noche del jueves, forzó al presidente Hugo Chávez, que participó en los actos en honor a Anderson, a suspender su asistencia a la XIV Cumbre Iberoamericana de Costa Rica, pero no modificó las fechas de la gira internacional que comenzará el próximo lunes en España.
Chávez indicó en la emisión por radio y televisión que, sin acusar directamente a nadie todavía, estaba convencido de que los autores del atentado son los mismos que promovieron el golpe de Estado de abril de 2002 y el resto de iniciativas que desde entonces se han registrado para acabar con su gobierno.
Los líderes de la oposición, que han apoyado esos esfuerzos, también condenaron unánimemente el atentado contra el fiscal.
Anderson investigaba varios aspectos del golpe de 2002 y había citado a declarar, para antes de fin de año, a unas 300 personas supuestamente implicadas en aquella asonada.
El fiscal murió la noche del jueves en una calle de Caracas cuando explotó una bomba lapa colocada en los bajos de su vehículo.
Anderson quedó calcinado y su muerte sólo se confirmó horas después del atentado, una vez que los médicos forenses certificaron, tras análisis especiales, que se trataba de su cuerpo.
El vicepresidente del país, José Vicente Rangel, señaló que las indagaciones sobre el asesinato de Anderson "van muy adelantadas" y pronosticó que "habrá sorpresas" sobre los autores.
Entre tanto, el fiscal general confirmó hoy que "hay muy buenas noticias" debido a pistas que al parecer encontradas en lo que llamó "celdas telefónicas", pero no ofreció más detalles ni reveló cuándo se harán públicas.
El Gobierno, que decretó tres días de luto nacional, vinculó el crimen a extremistas venezolanos que residen en el estado de Florida (EEUU) y que han expresado públicamente su propósitos de atentar contra el gobierno de Chávez, sin que las autoridades estadounidenses hayan hecho nada por impedírselo.
El ataque fue condenado por todas las instituciones del Estado y también por organismos civiles como la patronal "Fedecámaras", la Iglesia católica y los sindicatos.
También mereció el repudio internacional mediante declaraciones o comunicados de la Cumbre Iberoamericana, la Organización de Estados Americanos (OEA), los gobiernos de Estados Unidos y Brasil, entre otros, y de organismos como el Centro Carter de EEUU, muy vinculado a la crisis política venezolana. EFE
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