Al decir en una columna anterior que los edulcorantes son artificiales y, como tales, no reconocidos por el organismo y con potencial tóxico, varias personas me pidieron que escribiera algo sobre Splenda.
Al decir en una columna anterior que los edulcorantes son artificiales y, como tales, no reconocidos por el organismo y con potencial tóxico, varias personas me pidieron que escribiera algo sobre Splenda.
En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.