La tradición de los festines tiene más de 12.000 años de antiguedad y se remonta incluso a antes del comienzo de la agricultura.
Científicos y arqueólogos estadounidenses e israelíes hallaron prueba que así lo sugiere en una cueva que servía como lugar de sepultura en Galilea, norte de Israel.
Según los investigadores de la Universidad de Connecticut en Estados Unidos y de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el sitio aparecieron restos humanos y animales de lo que parece ser un festín hecho durante el ritual de un funeral.
“Este descubrimiento representa la primera prueba sólida que confirma la hipótesis según la cual los festines grupales ya existían, y quizás frecuentemente, al inicio del período de transición hacia el comienzo de la agricultura”, dijo Natalie Munro, principal autora del trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Esto significa que los festejos aparecieron antes del período Neolítico, etapa que culminó hacia los 3.500 años a. C. Se cree que este fue el período durante el cual los humanos pasaron de ser depredadores a ser agricultores y criadores.
El hallazgo. Los investigadores llegaron a una cueva conocida como Hilazon Tachit, en la zona baja de Galilea. Allí encontraron los restos de 28 personas.
Munro y su colega Leore Grosman, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descubrieron los restos de al menos 71 tortugas y otros tres animales salvajes, una densidad particularmente elevada para ese período, en dos fosas cavadas en forma particular. Además, se encontraron tres altares en el lugar.
Los caparazones de tortuga y las osamentas de los otros animales tienen marcas que indican que fueron cortadas y cocidas para el consumo humano.
Una de las fosas fue cavada en el marco de un ritual de sepultura humana y la otra en el marco de un festín, según los científicos.
En la primera, los caparazones de tortuga fueron dispuestos debajo, alrededor y encima de los restos de una anciana enterrada aparentemente según un ritual, lo que llevó a los investigadores a la hipótesis de que el festín fue organizado con ocasión de ese funeral.
En esta primera fosa también se hallaron los huesos de estos animales en forma espiral.
Según la investigación, al menos 35 personas participaron de este festín y ritual de funeral, debido a la cantidad de carne que tenían los animales que se consumieron.
El estudio señala también que este ritual era una forma de socialización común en la época.