GDA/ Colombia
Uno de los cerebros detrás de los éxitos colombianos Pero sigo siendo el rey, Gallito Ramírez y San Trope reflexiona sobre los culebrones brasileños América y Señora del destino , que han capturado a millones de televidentes en Latinoamérica y más allá.
Las telenovelas brasileñas son distintas a las demás. Con su pluma maravillosa, sus libretistas logran recrear sus mundos sin traicionarlos y consiguen jugar con el melodrama poniéndolo al servicio de una idiosincrasia.
Estas reflexiones surgen cuando uno queda atrapado por América (que aquí en Costa Rica la transmite canal 7 a la 1:30 p. m.) o Señora del destino , dos historias que, en el caso particular de Colombia, llegaron sin alarde a la televisión.
Con estas demuestran, una vez más, que encontraron la fórmula para presentar las costumbres de su país sin humillarlas, como suelen hacer otras producciones.
“América”. Esta historia tiene como eje central la historia de Sol, una joven brasileña que como tantas otras cree en el “sueño americano” y pone en él toda su ilusión.
Resulta fácil presumir que la telenovela está hecha para destruir ese mito y se habría podido prestar para un discurso antiyanqui cargado de estereotipos, en el que los latinos fueran las víctimas y las autoridades americanas los victimarios.
Las historias en América siempre suman, casi nunca restan, porque los escritores brasileños se cuidan sus argumentos.
Quizás por eso en la historia de la novela América hay estadounidenses buenos y malos, y brasileños buenos y malos.
“Señora del destino”. Tampoco sobreexponen los sentimientos porque sí. No lo hacen ni siquiera en historias como Señora del destino , eterno relato de la madre que pasa la vida buscando a su hija, pero a partir de una premisa real: el amor de madre que ocupa el primer puesto en el orden de valores por encima de la venganza.
Sabemos desde ya que María (el personaje principal) encontrará a su hija Isabel y seguramente cuando lo haga lloraremos de felicidad.
Pero también de tristeza porque será el final de otra gran telenovela brasileña que con sus capítulos cargados de verosimilitud y con sus relatos limpios, honestos y libres recuperaron para los adictos al género un derecho (y casi un deber) que se creía perdido: el derecho a la reflexión.