Los ejércitos son la expresión más organizada de los instintos destructivos en el hombre.
De vez en cuando el cine se atreve con los militarismos: a veces cuestiona, a veces ensalza. Ahora aparece la película La hija del general, dirigida por Simon West, que parece no definirse ni por una ni por otra actitud, como si quisiera quedar bien con Dios y con el diablo.
El filme estructura su historia en un mundo donde nadie pregunta ni explica (solo existe la prepotencia militar), y donde los secretos del ejército se ocultan envueltos casi siempre en trapos sucios. Ahí es asesinada la hija de un general, ella muy popular por sus escarceos sexuales.
Muchos quisieran que el delito quedara oculto, pero un investigador tenaz quiere destapar la olla, no importa los olores que salgan. él es Paul Brenner (John Travolta) y va a contar con la ayuda de una veterana de la División de Investigación Criminal: Sarah Sunhill (Madeleine Stowe, siempre llena de prestancia).
El problema es que el director Simon West privilegia el aspecto estilístico en detrimento del narrativo (incluso, hace del montaje un fetiche), en búsqueda de efectos visuales. Así, La hija del general resulta película atropellada cuando quiere ser ágil, y plúmbea cuando quiere ser ceremoniosa (le falta vida a su historia).
Al final queda un melodrama de suspenso y denuncia, que también cae en el patrioterismo barato (la importancia del ejército de los Estados Unidos), según el best-seller de Nelson de Mille.
Cómo, dónde, cuándo
La hija del general se exhibe en los cines Magaly, Colonial, Colón, Cariari, Internacional, San Pedro, Omni, Plaza Mayor, Cinemark.
Entrada : De ¢700 a ¢1.200, según la sala (pensionados pagan la mitad).
Horario : Funciones regulares.