Adele (Susan Sarandon) es una madre posesiva que sueña con ver a su hija Ann August (Natalie Portman) convertida en actriz, pese a que la muchachita repite que esas no son sus intenciones.
Por supuesto que Adele tiene sus propios y pintorescos afanes, por eso ha decidido alejarse de la vida pueblerina en Bay City, Wisconsin, e intenta hacer futuro en otro lugar: nada menos que en Beverly Hills, donde la realidad camina a contrapelo de sus posibilidades.
Allí, los conflictos entre madre e hija aflorarán y crecerán: es lo que da lugar a un melodrama convencional hecho película: Cambio de vida, de Wayne Wang, director de buenos antecedentes.
Cambio de vida recurre a un narrador protagonista (la jovencita Ann August) porque quiere darle mayor credibilidad a la historia, acercarla al espectador y así enfatizar en los líos entre madre e hija (con el punto de vista de la segunda). Esto va en correspondencia con las intenciones del realizador Wayne Wang, quien confiesa: "Siempre me han interesado historias humanas sencillas, especialmente familiares".
Wang agrega: "Cambio de vida es acerca de la familia, la gente, la dependencia, el amor y el odio: es acerca de crecer"; el problema de Wang es que no tiene (definitivamente) el talento de un Pedro Almodóvar para manejar el melodrama.
Por eso, el resultado de Cambio de vida es el de un "melo" (como dicen algunos) que resulta pasado por agua oxigenada: aséptico, esterilizado y previsible. Se trata de un melodrama funcional, pero sin carisma ni vibraciones especiales.
El argumento comporta una ausencia grave de intensidad dramática (parece un telefilme), donde se habla demasiado y se dice no tanto; aunque la película sirve para advertirnos sobre las enormes posibilidades histriónicas de Natalie Portman. Así sea.
Texto:
Cómo, dónde, cuándo
Cambio de vida se exhibe en Cariari, Outlet, Cinemark.
Entrada : De ¢1.000 a ¢1.100 (según la sala); precio especial para pensionados.
Horario : Funciones regulares.