
San José (Redacción). La diputada del PAC Carmen Muñoz sacó ayer del clóset su minifalda de mezclilla y afinó su discurso para unirse desde el plenario a la llamada marcha de las putas.
La propia legisladora reconoció que su acción generó caras largas, piropos a sus piernas, bromas y alguna crítica al exhibir sus muslos para llamar la atención sobre el mensaje contra los obispos católicos por pedir a las mujeres a vestir con recato y pudor, pero también a la presidenta Laura Chinchilla por su “silencio legitimador” ante la Iglesia católica.
Muñoz dijo representar al movimiento por los derechos de las mujeres y no podía dejar pasar la marcha de las putas, del domingo.
Este movimiento se inspiró fuera de las fronteras. Nació en Canadá, donde un policía dijo que las mujeres son violadas por su culpa, por vestir como putas, lo que desencadenó la molestia de organizaciones de mujeres en el continente.
“Hoy dejé el recato de lado y subí la altura de la falda para mostrar que el hábito no hace al monje. Soy la misma persona que debe ser respetada sin importar cómo vista”, explicó Muñoz, a quien no le preocupa haber alterado el protocolo.