Sesenta mil personas participaron el pasado miércoles en el concierto del cantante estadounidense Michael Jackson dedicado a su amiga, la princesa Diana, de la que dos retratos gigantes fueron proyectados sobre una pantalla del escenario.
El concierto, que comenzó con la canción Smile, había sido anulado el pasado domingo cuando Jackson fue informado de la muerte de Diana en un accidente de automóvil.
El cantante, vestido con un traje imitando a un astronauta, llevaba un brazalete negro en el brazo.
El concierto duró dos horas y media y en él cantó y bailó sus éxitos tradicionales para concluir con el cantante rodeado por un grupo de niños con la canción We are the world, bajo un nuevo retrato enorme de Diana.
Jackson no actuaba en Bélgica desde hacía cinco años y su concierto fue seguido por numerosos fans y personalidades, como el viceprimer ministro belga, Elio Di Rupo, y el ministro del Interior, Johan Van de Lanotte.