¿Qué tienen en común las calles, los barrios, las escuelas, colegios y universidades, las instituciones públicas y las empresas privadas del país? Que quizá no exista un sitio de estos por el que no haya pasado alguien de apellido Rodríguez.
En Costa Rica, encontrarse con un individuo que lleve ese apellido es tan fácil como ver llover en el mes de octubre.
Según la última versión del padrón electoral en poder del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), este apellido es el más popular. Ningún otro bloque de empadronados para las elecciones del 5 de febrero, fue tan nutrido como el de los Rodríguez.
"De 2,5 millones de electores inscritos, 58.107 tenían este apellido de primero, 57.757, de segundo y 3.757 eran Rodríguez Rodríguez", explicó Carlos Murillo, encargado del padrón electoral.
La provincia donde se concentran más los ticos con tal apellido es Alajuela (17.060), y en segundo y tercer puesto están San José (16.488) y Heredia (7.196).
Los siguientes lugares en el padrón fueron ocupados por los Vargas (50.281 como primer apellido), Jiménez (49.419), Mora (47.888) y Rojas (43.546).
Mas apellidarse Rodríguez no solo es común en Costa Rica. En otros países y ciudades, ocurre algo parecido. En Nueva York, Estados Unidos, este apellido resultó el número uno entre los votantes registrados para las pasadas elecciones a la alcaldía de la ciudad, el 8 de noviembre, según reportó un artículo del suplemento Crónica, del diario español El Mundo.
Así, en la Gran Manzana, los Rodríguez (32.857) son más que los Williams (25.287), los Smith (21.249) y los Brown (20.116).
Inmigrantes. La razón de este crecimiento es simple: en los últimos años, una avalancha de puertorriqueños, dominicanos y mexicanos han inmigrado y se han asentado en esta urbe.
Allá abundan los casos de personas que no tienen ningún grado de consanguinidad pero que, a causa de su apellido, han visto cruzarse sus destinos.
Por ejemplo, el detective español José Rodríguez estaba estrenándose como policía de Nueva York y le tocó detener a otro Rodríguez, un puertorriqueño que vendía heroína en un parque.
Ahora, cada vez que atiende un caso, suplica en su interior que el nuevo sospechoso no sea su "pariente".
Otro hecho anecdótico sucedió hace poco en el aeropuerto La Guardia, en Nueva York. En un vuelo entre esa ciudad y Miami, coincidieron tres pasajeras llamadas Elizabeth Rodríguez, pero la compañía aérea dejó sin tiquetes a dos de ellas porque el sistema asumió que se trataba de una misma. Las mujeres debieron hacer toda clase de diligencias para convencer al personal de que eran tres personas distintas.
Historias como estas se han producido también en otras pueblos de Estados Unidos, país donde el apellido Rodríguez ocupa el puesto número 22 entre los más comunes; una posición nada despreciable, si se toma en cuenta que en esa nación viven casi 261 millones de personas.
Entre hispanos. Aunque España es la tierra de los García (allí ellos sí son mayoría), los Rodríguez no se quedan muy atrás. Actualmente, quienes se apellidan así ocupan el cuarto lugar entre la población española.
Y en, México sucede parecido. Para el 2003, el apellido Rodríguez era el segundo más común, solo superado por Martínez.
Según los conocedores en heráldica y genealogía, Rodríguez es un apellido derivado del nombre propio de Rodrigo (un rey visigodo del año 710), solo que, con el transcurrir del tiempo, le agregaron la terminación "ez", para decir: "los hijos de Rodrigo".
También se afirma que este apellido fue uno de los muchos utilizados por los judíos sefardíes de España para buscar su integración a la nueva política implantada por los reyes en 1492.
Si bien es bastante común en los países de habla hispana, abundan los indicios que permiten situar sus raíces en Asturias.
Por último, entre las curiosidades de este apellido, en Portugal se escribe Rodrigues (sin z ni tilde). Además, Rodrigo, en castellano significa "rodrigón" que a su vez viene de "rodriga": la vara o caña que se clava al pie de una planta y sirve para sostener sus tallos y ramas.
También solía aplicarse este término al criado de mayor edad que acompañaba a las señoras.