Una tarde, en el frío banquillo, sintió vergüenza y tristeza de estar afuera, de mirar correr el balón, y aquella impotencia lo arrastró a trabajar por separado: dos vueltas más tarde concluyó la primera fase del torneo como flamante goleador.

Después de ser silbado por la afición alajuelense, que pedía a gritos su sustitución, Rónald Gómez disfruta hoy del aplauso, merced a la espléndida racha por la que atraviesa, a los 21 años de edad. Sus 20 goles en el Campeonato así lo constantan.
En pocos meses, el cambio exhibido por Gómez en la cancha parece abismal: ahora se le nota más sobrio, con mejor conducción, con remates más precisos y compenetrado en la labor de equipo.
Del Preolímpico, realizado en Edmonton, Canadá, regresó con el trofeo de mejor anotador --seis tantos-- y con la certeza de que el primer gol ante El Salvador, en el último juego, era el más bello de su vida.
"Al principio pasó un poco de todo: no llegué bien preparado pues no hice pretemporada por estar con la Selección Sub-23; fue difícil", dijo Gómez, sentado a la entrada de los camerinos en el estadio Alejandro Morera Soto.
En la Liga
Pese a su fugaz estancia en el banco --tres encuentros-- Gómez asevera que esa experiencia lo marcó. "El estar sentado fue lo mejor que me pudo haber pasado. El banquillo es muy feo. Es ver que el equipo juega y no te toman en cuenta. Es como traicionarse uno mismo."
Por azar, ante Carmelita, escuadra con la que debutó en 1992 en la Primera División, la tarde del domingo 26 de noviembre de 1995, anotó el tanto del empate. Ese día comenzó su rápido ascenso en el certamen. Faltaban siete minutos para que el cotejo concluyera y un cabezazo le devolvió la confianza a él y al equipo.
Con la escuadra verdolaga festejó su primer gol en la categoría de honor, justamente, ante la Liga en el Morera Soto, donde ha vivido tardes de gloria y de frustración.
Pese a su paso vertiginoso por el balompié de la máxima categoría, el futbolista manudo asegura que sigue como antes, sin creerse el peligroso cuento del ídolo.
"Claro que soy humilde, sencillo, igual que todos los demás", responde cuando se le interpela sobre su forma de ser.
A la Liga llegó sin proponérselo y con el once erizo confía en salir campeón, en el actual certamen, y ganar el título de goleo.
"Desde el inicio pensé en ser goleador, a pesar de la primera y la segunda vuelta, no perdí la fe, sabía que iba a ser difícil. En el desempeño del arranque influyeron aspectos extrafutbolísticos."
El futbol, por lo general ofensivo del equipo rojinegro, es una de las ventajas con las que cuenta. "Alajuela necesita jugar así. Tiene jugadores técnicamente bien dotados."
Con el fin de explotar su fuerza y potencia en el disparo a marco, en la escuadra manuda, de un tiempo para acá, Gómez juega más retrasado, en el mediocampo, para tener el panorama claro y a su disposición.
Para el atacante, quien reside en la actualidad en San Antonio del Tejar, en Alajuela, cada partido es un desafío y una oportunidad de superación. Abrirse camino en el balompié extranjero es su gran anhelo.
Potencia y precision
Gómez, se caracteriza, ante todo, por ser un futbolista con una extraordinaria contundencia en el remate, a la que le unió, con base en las continuas prácticas, precisión.
"Los cambios mostrados se deben al trabajo extra que hago. Siempre que entrenamos en el estadio --Morera Soto-- me quedo con Francisco Alvarez --masajista-- cerca de hora y media en la que practico conducción y remates."
"Lo de la potencia en el remate es natural; la forma se perfecciona."
En broma y en serio, Gómez recuerda sus andanzas en Pilas de Cangel, en Guanacaste, su pueblo natal, donde de tanto subir y bajar por las montañas logró "fortalecer sus músculos", dijo.
El primer hijo, de un total de doce, de Francisca Gómez, se trasladó al Valle Central, a la edad de 12 años, para integrar la selección infantil, dirigida, en ese entonces, por Juan Blanco.
Luego pasó a la juvenil, en esa época a cargo de Juan Luis Hernández, y luego dio un salto, inesperado, a la Selección Mayor, encabezada por el uruguayo Héctor Núñez.
"Sabía que no iba a jugar, que debía ganar experiencia", recordó.
La era más fructífera la vivió el espigado delantero --1,88 metros de estatura--, en el truncado camino olímpico hacia Atlanta 96, al concretar 31 dianas.
"En Edmonton fue algo bueno para mí porque pude demostrar que en Costa Rica hay jugadores de gran nivel."
Su acertado desempeño con Alajuelense y la Preolímpica le valieron su llamado al combinado principal del país, bajo la dirección del brasileño Valdeir Badú Vieira.
La soledad del banquillo lo convenció de la necesidad de entregarse en la gramilla; el ruido de una pelota lo sacó de su pequeño pueblo, y el mundo del futbol le cambió, para siempre, su andar por la vida.
A pasos de gigante
- Rónald Gómez escala posiciones en el futbol nacional en forma vertiginosa y, según sus palabras, espera jugar en el extranjero.
- Nombre: Rónald Gómez Gómez
- Nació: Pilas de Cangel, en Guanacaste, el 24 de enero de 1975.
- Debut: Estadio Alejandro Morera Soto, el domingo 13 de setiembre de 1992, con Carmelita.
- Primer gol en la máxima categoría: Domingo 20 de setiembre, ante Saprissa, en el Morera Soto.
- Temporadas en Primera División: 92-93, con Carmelita, 28 partidos, 9 goles; 93-94, 30 partidos, 8 goles; 94-95, 42 juegos, 11 goles y 95-96, 41 encuentros, 20 goles.