De haber nacido en Brasil, a Julio Iglesias le hubiera gustado "ser bahiano", dijo el cantante español, que merodea desde hace días las calles de Salvador de Bahía en busca de ritmos afrobrasileños para su próximo disco.
"Si fuese brasileño, me gustaría ser bahiano. Es una tierra muy especial", dijo el cantante hispano, entrevistado por el diario O Globo en las laderas de O Pelourinho, en la ciudad colonial de Salvador de Bahía.
Iglesias, que tiene el récord de más de 250 millones de copias vendidas, llegó la semana pasada coles a Salvador de Bahía, cuna de la música afro, para grabar un vídeo de la canción Mal acostumbrado , de la banda bahiana Ara Ketu.
Fotografiado por O Globo rodeado de admiradores en la mesa de un modesto bar de O Pelourinho, el cantante habló del imán musical que lo atrajo al Brasil negro.
Pasión imcomparable
"Soy tan famoso aquí como en Tailandia, en China o Japón. Pero mi pasión por Brasil y por su cultura no tiene comparación", explicó en una entrevista publicada este domingo.
Bahía dio a Brasil algunos de sus más importantes artistas, como el músico Caetano Veloso, de quien Iglesias es un confeso admirador, o el escritor Jorge Amado.
Julio elogió el trabajo de los músicos brasileños Zezé DiCamargo & Luciano, los autores de un tema de su último disco compacto Noche de cuatro lunas .
"A ellos, igual que a Daniel y Tadeo (de la banda Ara Ketu) los considero mis hijos musicales", expresó. "Quiero cantar sus canciones para mostrárselas a los pueblos del mundo".
El cantante, que llegó a Salvador en su jet privado, niega ser él el "factotum" de la música latina y prefiere autodefinirse solo como parte del engranaje.
"La música latina no depende de mí para existir", sostuvo. "Es una institución más fuerte que los hombres y soy solo un muñeco de esa institución".
Iglesias, que lamenta vivir bajo la presión del éxito perpetuo y las ventas millonarias, prometió regresar a finales de año para unas vacaciones de 15 días en Bahía.