El pasado jueves se dieron cita lo más selecto de la moda mundial y de la sociedad josefina, en el hotel Alóki en barrio Amón.
Brillaba la luz de las velas, y la suave brisa de la noche movía lentamente las enormes piezas de gasa que envolvían el pasillo de la entrada donde la bella anfitriona, Lucía Shum, nos ubicó hasta nuestra mesa en el centro del jardín.
Este hotel, que antes fue una elegante mansión, sirvió de marco para dos pasarelas, una la de la alta costura, y otra la de distinguidas personalidades que por fortuna no son tripulantes de la avioneta de Escazú.
El evento era el desfile de modas e inauguración oficial de la nueva boutique GTM Seven Avenue, localizada a un costado de la Casa Amarilla.
Esta tienda importa trajes y accesorios de fina costura, y entre su clientela están las mujeres más elegantes del país, que van desde jóvenes adolescentes, sus mamás y abuelas.
A pesar del retraso, que aún no sabemos si fue por esperar un poco a los elegantes que siempre llegan tarde, o por la costumbre tica de atrasarlo todo, al final la espera valió la pena. Una a una las siete modelos mostraron 50 piezas de ropa de muy alto valor.
Las maniquíes, en su mayoría ticas, se desenvolvieron muy bien en la pasarela, que en este caso no era la típica tarima con sillas al lado; más bien desfilaron por los amplios zaguanes de la casa, bordeando el jardín central donde los invitados disfrutaban sentados en sillas de mimbre victoriano.
Allí estaban gentes del mundo del arte como Roxana Ávila, directora del Teatro Abya Yala, y el fotógrafo de modas e interiorismo Julián Trejos. También la guapa Graciela Achi Calvo con sus hijas, hermanas y sobrinas. En otro rincón, la animada conversación mantuvo entretenidas a Leda Breedy, Rosemary Jiménez, así como a Ida Clachar, Gladys Pacheco y Maribel Rusika.
Con música francesa y canciones del grupo Everything But The Girl, la pasarela empezó con un traje rojo de coctel modelado por la top model nacional Leonora Jiménez. Una profesional del modelaje que sin lugar a dudas abrió la noche de manera espectacular.
Le siguieron trajes de calle y vestidos para té o bien para eventos de tarde o media mañana.
Poderosamente nos llamó la antención la nueva revelación del modelaje nacional: Roselda Mc Calla, una hermosa chica limonense estudiante de derecho, quien debutó con gran garbo.
El público comentó animado los trajes de dos piezas, las suéteres y los conjuntos de pantalón, pero la nota fuerte la pusieron los trajes de noche.
Enormes faldas voladas, miles de tules y destellos de pedrería caracterizaban algunos de los diseños que se combinaron con trajes al cuerpo de corte strapless y de amplios escotes.
Telas como el terciopelo, la seda con brocados y canutillos destellaban sobre la pieles de las modelos: la rusa Irina o bien la actual Miss Costa Rica Paola Calderón.
Los cabellos lacios, muy lacios y el maquillaje simple y elegante que rescataba las facciones de las modelos o contrastaba con los vestidos, fue obra de Alexánder Oviedo, de los cosméticos Dior.
Con una ovación unánime, Gonzalo Trejos, el autor y dueño del evento, se despidió de sus invitados rodeado de los besos de sus modelos, dando por terminada una de las noches más elegantes de la temporada.