Con el objetivo de ser más competitivas y ampliar la cobertura de sus mercados, las empresas de pinturas Kativo Costa Rica (productora de la marca Protecto) y Pinturas Centroamericanas (que elabora la marca Glidden) se fusionaron en una sola compañía denominada Centro de Pinturas Protecto-Glidden.
Sin embargo, la unión --que se formalizó el lunes anterior-- no significará ninguna fusión de capitales, ni compra de acciones pues ambas empresas pertenecen a la firma multinacional H.B. Fuller, especializada en la producción de adhesivos y pinturas, con sede en Minessotta, Estados Unidos.

De hecho, H.B. Fuller compró el 100 por ciento de las acciones de Kativo Costa Rica en 1976 y el 94 por ciento de Pinturas Centroamericanas en 1994. En el caso de la marca Glidden, esta forma parte del grupo inglés ICI.
"Esta fusión forma parte de un plan estratégico que inició hace más de dos años, en que la empresa empezó a optimizar el uso de sus recursos racionalizando sus plantas. Además, se empezaron a unir las funciones administrativas, la tecnología de las compañías y la distribución", afirmó Mauricio Vargas, gerente de la nueva empresa.
Vargas fue muy claro al afirmar que esta fusión no significa que alguna de las dos empresas tenga problemas financieros, sino todo lo contrario.
"Es un movimiento netamente estratégico para consolidar las marcas en el mercado. La nueva empresa no provocará ningún despido pues, en forma paralela, realizamos un proceso de expansión de nuestros puntos de venta para lo que más bien vamos a tener que contratar más personal", manifestó el gerente, quien agregó que la nueva compañía cuenta con 190 empleados.
Otro de los aspectos que llevó a la fusión de las empresas es la idea de prepararse para la competencia que ya está empezando a ingresar al mercado costarricense y centroamericano.
Mauricio Vargas informó de que la marca COMEX, de México, ingresó con mucha fuerza en el mercado guatemalteco. Igualmente, en Costa Rica entraron las marcas Pintuco (de Colombia) y Montana (de Venezuela), que significan una fuerte competencia para las marcas producidas en el país.
H.B. Fuller registró $1.500 millones en ventas el año anterior. La división latinoamericana vendió ¢180 millones.