por Cristina Hasbún
San Salvador, 2 nov (ACAN-EFE).- Organizaciones sociales salvadoreñas conmemoraron hoy por primera vez, en el "Día de los Difuntos", a las miles de víctimas de la pasada guerra civil (1980-1992) ante un monumento erigido en su memoria en San Salvador.
Bajo la sombra de viejos árboles en el parque Cuscatlán y al lado de un enorme muro donde están inscritos los nombres de unos 25.000 asesinados o desaparecidos durante el conflicto armado, decenas de salvadoreños se congregaron para recordar a sus familiares y colocar flores en la gran tumba simbólica.
Algunas madres portaban las fotografías de sus hijos desaparecidos, que se incluyen entre los más de 8.000 registrados por los organismos humanitarios durante el conflicto armado, que también dejó más de 75.000 muertos y 12.000 lisiados.
Los jesuitas Jon Cortina y Martín Meyer, así como Margarito Fernández, concelebraron una misa en memoria de las víctimas, acompañados por un grupo musical que interpretó en cada episodio del oficio religioso la "Misa Campesina" o "Misa Mesoamericana", del cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy.
En el improvisado altar destacaba la fotografía del Arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, asesinado a manos de un escuadrón ultraderechista el 24 de marzo de 1980, cuando oficiaba misa en la capilla de un hospital capitalino.
Tras una breve homilía, Fernández concedió el micrófono a las personas que desearan expresar sus sentimientos.
La primera que acudió fue una anciana cuyo hijo, Presentación de Jesús Henríquez, desapareció el 17 de junio de 1980 y a él se dirigió en su mensaje con frases como "te he buscado sin descanso y has permanecido en mi corazón, no sé como te torturaron esos ingratos, pero hasta el final de mis días no pierdo la esperanza de saber donde estás".
Otras madres también dieron testimonio de su angustia y dolor por la incertidumbre sobre el paradero de sus hijos, mientras una mujer leyó un poema en memoria de los desaparecidos, muchos compañeros de lucha a quienes nombró como "el ratón", "Aguila" y "la Armida" y dijo "aunque en el muro no se incluyeron apodos o seudónimos, están allí".
La directora de la Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, María Julia Hernández, manifestó a ACAN-EFE que el acto "es un momento de memoria histórica, un espacio para conmemorar a nuestros muertos que no hemos sabido donde poder enterrarlos y es un momento de pedir justicia".
Jon Cortina expresó a ACAN-EFE que este acto "es un homenaje a la verdad. La verdad que ha sido tan perseguida, que nunca ha sido esclarecida, a la que se le tiene tanto miedo y la verdad aquí aparece y al rendirles este homenaje a las víctimas rendimos un homenaje a sus vidas y a la verdad".
Señaló que el Gobierno "nunca ha hecho nada" por las víctimas de la guerra civil, "pese a que la Comisión de la Verdad lo recomendó. Este monumento fue hecho por la sociedad civil, nunca por el Estado".
La Comisión de la Verdad fue creada en virtud de los Acuerdos de Paz firmados el 16 de enero de 1992 entre el Gobierno y el entonces guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) para terminar con doce años de guerra civil.
El monumento fue erigido por el Comité Pro Monumento de las Víctimas Civiles de Violaciones de Derechos Humanos, integrado por más de una veintena de organizaciones de la sociedad civil.
Entre los asistentes estaba Lorena Peña, diputada del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) por el FMLN, quien sufrió la muerte de dos hermanos en combate y la desaparición de una hermana.
Peña declaró a ACAN-EFE, entre lágrimas, que la construcción del monumento "ha sido tan importante para mi familia porque es la primera vez que nosotros tenemos un punto donde poder sentir que encontramos a mi hermana y poder venir a colocarle flores, porque mis otros hermanos están enterrados".ACAN-EFE
chm/cjn