
Lima DPA - El uruguayo Emilio Lafferranderie, más conocido como El Veco y quien murió en Lima la noche del sábado a los 78 años por complicaciones cardíacas, fue uno de los principales periodistas deportivos de Suramérica.
El Veco destacó no sólo por sus conocimientos sobre fútbol, boxeo y otros deportes, sino por la calidad literaria que tenían sus artículos publicados en diarios y revistas y por la forma divertida en que encaraba sus programas en radio y televisión, durante 57 años de carrera.
Todo empezó en 1952, cuando Lafferranderie, en su natal Montevideo, entendió que el de las muelas no era su mundo y abandonó los estudios de odontología para abrazar el periodismo en el semanario Fútbol Actualidad , del que saltó al diario Acción . La primera necesidad entonces fue dejar de lado su impronunciable apellido y firmarse solo como El Veco (“el viejo”), como lo conocían en su ámbito familiar.
El salto a la fama internacional llegó en 1955, cuando entró a trabajar en la revista argentina El Gráfico , de la que fue jefe de redacción. Allí escribió buena parte de las crónicas y reportajes a los que hoy se les considera antológicos por su calidad de fondo y forma.
Desde 1982 se radicó en el Perú, país que por elección se convirtió en el suyo y en el que estarán sus restos para siempre.
Llegó para trabajar en el canal Panamericana y de allí le quedaron enemigos, pues hubo quienes lo acusaron de maniobrar para quitarle el puesto a otro grande del periodismo deportivo sudamericano, el peruano Alfonso Rospigliosi.
Pero El Veco captó una legión de seguidores en el Perú desde Panamericana y luego desde la radio RPP y el diario El Comercio , entre otros medios. En total, cubrió 10 mundiales de fútbol, numerosos juegos olímpicos y diversos eventos y entrevistó a lo más selecto del deporte continental.
Hasta hace unos días, cuando los problemas cardíacos lo obligaron a hospitalizarse, mantenía su programa El show de El Veco en RPP , donde repetía hasta el hartazgo su célebre frase “oído a la música” y alternaba los comentarios deportivos con chistes que para muchos eran realmente flojos.
El viernes le dieron de alta, pues se le veía mejor, pero el sábado murió. Desde años atrás, el corazón lo tenía en problemas, aunque le dio un tiempo para despedirse.