Chinchilla, de 52 años, es dueño de la popular cadena de tiendas El Bombazo, dedicadas a la venta de zapatos en la costa norte hondureña.
Se salvó milagrosamente de la emboscada porque viajaba en un automóvil blindado, dijo a la AP el vocero policial Jimmy Flores.
Informó que los desconocidos persiguieron, interceptaron y dispararon a Chinchilla desde dos vehículos cuando el empresario salía de un cementerio privado de la colonia Altiplano de San Pedro Sula, a unos 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.
Los guardaespaldas de Chinchilla, apoyados por patrulleros policiales, repelieron el ataque. Ante esa situación, los delincuentes huyeron.
La colonia Altiplano es una zona residencial y, al momento de la emboscada, numerosos transeúntes se ocultaron tras los árboles o corrieron a lugares seguros para protegerse.
Flores afirmó que en el pavimento de la calle quedó un agujero causado por la explosión de una granada.
Aseguró que las autoridades interrogan a dos sospechosos detenidos en las inmediaciones del lugar.
El 20 de agosto en San Pedro Sula, dos sicarios asesinaron a tiros a su hijo Gustavo Chinchilla Tábora, de 28 años, y a un amigo.
En esa ocasión, los delincuentes aguardaron ocultos y dispararon a los dos hombres, que visitaban a una amiga. Los pistoleros agarraron del cabello a la mujer y la tiraron al pavimento, donde la dejaron, y luego descargaron sus armas contra Chinchilla Tábora y Edwin Luna, que murieron de inmediato en el interior de la camioneta en que viajaban.
Sus muertes aún no han sido esclarecidas por la policía.
En los pasados cinco años en Honduras, han muerto en circunstancias similares más de 100 líderes obreros, ambientalistas, periodistas, políticos, indígenas y empresarios.
El presidente Manuel Zelaya, que asumió el poder en enero, ha admitido públicamente que el crimen organizado supera a la policía, con apenas 9.500 hombres.