
Partidos políticos, iniciativas solidarias y hasta las mismas entrañas de la cultura india se vieron tocadas por el efecto avasallador de Quisiera ser millonario ( Slumdog Millionaire ), cinta que ganó el Óscar a la mejor película en la pasada entrega de estos famosos premios.
Definitivamente no es cuento, ni mucho menos casualidad, cuando una cinta trae consigo “un genio implícito”. La magia de su trascendencia empezó a golpear a la audiencia y, luego, como espuma, subió hacia los sectores de mayor influencia social. Así es, la pantalla grande se le quedó chica a Slumdog Millionaire , cinta cuyas secuelas se cuentan como las hijas de un gran fenómeno.
Los primeros ecos de la aclamada película rebotaron de inmediato en las butacas, cuando luego de bañarse de oro en los Oscar, la taquilla mundial se calentó con la astronómica suma de $249 millones, cantidad que lleva recaudada hasta el momento.
Pero ojo, cuando un fenómeno cinematográfico de este calibre produce ‘oro’, ¿podría generar ganancia en otros negocios? La respuesta es aún incierta, pero mientras tanto, algunos políticos, los actores del filme y grupos de beneficencia social confían en que la respuesta sea afirmativa.
Los primeros en aprovechar el impacto mediático de la cinta fue el partido oficialista de la India Congreso, que adquirió los derechos de Jai Ho –la canción oficial de la película– para hacer más atractiva su actual campaña electoral, ante unos electores ya conmovidos por el éxito de la cinta.
Ante la singular iniciativa, la polémica no se hizo esperar y los bandos políticos enfrentados se cruzaron algunas palabras al respecto.
“Si un partido merece que la canción sea tocada durante las campañas, es el partido Congreso, debido a su imagen”, dijo el portavoz del partido oficialista.
Mientras tanto, la oposición india calificó de montaje electoral la adquisición musical de los oficialistas: “Esta canción asegurará su derrota porque hará que cada indio se acuerde de las millones de personas que deben seguir en los barrios bajos debido a las defectuosas políticas del Congreso”, dijo a Reuters Prakash Javdekar, un líder del partido nacionalista hindú BJP.
Pero el oficialismo no se quedó allí, quiso atizar más el ambiente cuando anunció que los niños actores Azharuddin Ismail, de 10 años (que hizo de Jamal) y Rubina Ali, de 9 (Latika), fueron invitados para participar en la campaña.
Solidaridad. De la pantalla grande a la pantalla chica.
Los productores del show televisivo Quisiera ser millonario ‘se pusieron las pilas’ y propusieron la gran idea de hacer una edición especial con los protagonistas de la afamada película.
De esta manera, Dave Patel (Jamal) y el director de la cinta Danny Boyle se sentarán en la verdadera “silla caliente”, en un show especial que será emitido en Inglaterra. Sin embargo, el objetivo de ambos no será lucrativo, pues las ganancias de su participación serán donadas a una asociación internacional de adopción.
Será un gesto televisivo que, aunque aún no tiene fecha definida, reforzaría un hecho que tiene más que conmovidos a los británicos: desde que la cinta se estrenó el interés de los británicos por apadrinar niños de India aumentó “espectacularmente”, según informó el viernes la ONG Action Aid.
“Lo llamamos 'el efecto Slumdog'. No teníamos un nivel de interés como este desde hacía mucho tiempo”, reconoció el responsable de la organización de ayuda a la infancia, Richard Turner.
Ofertas. Como si fuera poco, la buena vibra de la cinta trajo grandes réditos para sus principales protagonistas, pues Freida Pinto, actriz principal del filme, fue contratada para trabajar en nada más y nada menos que la nueva cinta de Woody Allen, proyecto que compartirá junto al consagrado español Antonio Banderas.
Pero el plató de Quisiera ser millonario se vio bendecido con dos golpes más: Rubina Ali, que interpretó a la pequeña Latika, y Azharuddin Ismail, que dio vida a Salim, el hermano del protagonista (Jamal), fueron contratados de inmediato para el filme de Bollywood Kal Kissne Dekha ( ¿Quién ha visto el mañana? ) de Vasu Bhagnani.
Sin embargo, no todas las personas sonríen cuando escuchan las palabras Slumdog Millonaire , pues un fuerte líder de la cultura india, el escritor Salman Rushdie, criticó el argumento de la cinta calificándola de “vanidad ridícula”.
“Chapuza cursi, con una trama que desafía lo creíble. Solo espero que lo peor haya pasado y que se avecinen filmes mejores, musicales mejores”, enfatizó el escritor.