Película al estilo de lo que se llama un biopic , cuando la biografía de un sujeto es el retrato –además– de una época; de esto es lo que hablamos cuando mencionamos el estreno, hoy, viernes, de la producción española Los Borgia .
Borgiano. Cine histórico, también asume el estilo del mejor cine sobre las mafias. No en vano el escritor Mario Puzzo escribió que la tal familia de los Borgia es la primera familia mafiosa de la historia.
La película Los Borgia , dirigida por Antonio Hernández se inicia cuando uno de los hijos de Alejandro VI es metido a la cárcel por el papa que le sigue.
De ahí viene la retrospección (un estilo que se está repitiendo mucho en el cine actual, sin ser novedoso). Luego vemos cuando Juan, César y Jofré, los tres hijos de Rodrigo Borgia, se dirigen al Vaticano, donde se está celebrando el cónclave para elegir nuevo Papa. Allí se enteran de que su padre, Rodrigo Borgia, acaba de ser elegido pontífice con el nombre de Alejandro VI.
Vaticano. El nuevo Papa sueña con aumentar los territorios del Vaticano de todas las formas posibles. Es el ansia de poder, tema constante en este largometraje: la religión como ideología, la ideología como política y la política como medio de dominación y de usurpación, entre la avaricia y la lujuria.
Para lo que pretende, el Papa nombra capitán de sus ejércitos a Juan, su hijo mayor, y lo casa con María Enríquez, una noble dama española. A su segundo hijo, César, lo nombra cardenal, y para su única hija, Lucrecia, acuerda el matrimonio con Juan Sforza.
Finalmente obliga a Jofré, su hijo pequeño, a casarse con Sancha de Aragón. Pero César quiere ocupar el lugar de su hermano Juan y controlar el ejército. Entre los dos comienza una gran rivalidad. Una noche, los hermanos regresan de una fiesta y Juan se despide de ellos. Al día siguiente, encuentran su cadáver en el río. El dolor de Alejandro es inmenso, porque: es su hijo preferido.
Con la muerte de Juan, César deja los hábitos cardenalicios y es nombrado capitán de los ejércitos y conquista los territorios vecinos. Así, se extienden las fronteras del Vaticano.
La cinta es más que un asunto político: el placer erótico llena las habitaciones del pontificado, se habla de relaciones incestuosas y el filme no se detiene.wvenegas@nacion.com