
Los Ángeles. EFE Los estudios Disney regresaron a sus musicales animados de realeza y encantamientos con La princesa y el sapo , un filme dibujado a mano que recuerda la estética de clásicos como La bella y la bestia .
También es la primera ocasión en la historia de la compañía en la que la protagonista es caracterizada como una joven afroamericana. Es una adaptación del conocido relato de los Hermanos Grimm, El príncipe rana , aunque la trama da un giro distinto.
La princesa y el sapo se estrenó ayer miércoles de forma limitada en Los Ángeles y Nueva York y llegará a la cartelera costarricense el 24 de diciembre.
La cinta es la sexta producción codirigida por John Musker y Ron Clements, responsables de títulos como La sirenita (1989) o Aladino (1992), y contó en la versión inglesa con las voces de John Goodman y Oprah Winfrey, entre otros.
Al margen del regreso nostálgico al aspecto original de las obras de Walt Disney, la película destaca por su ambientación en la Nueva Orleans de la década de 1920, lo que obligó al equipo de animadores a hacer una exhaustiva investigación sobre cómo era la ciudad y se usaron más de 50.000 fotografías como inspiración.
El reto de regresar a los tradicionales trazos con lapicero, sustituidos en Disney por la computadora tras Vacas vaqueras (2004), fue una motivación más para los animadores digitales, acostumbrados a las nuevas tecnologías y que no conocían el cine más artesanal.
La princesa y el sapo es el filme animado número 49 de los estudios Disney desde que revolucionaran Hollywood en 1937 con Blanca Nieves y los siete enanos .