El nuevo teatro –cuya inauguración contó con la en presencia de la reina Margarita II de Dinamarca– tiene 20.000 metros cuadrados, un total de tres escenarios distintos y capacidad para 650 espectadores en el más grande de ellos.
Atractivo diseño. El edificio, obra de los arquitectos Boje Lundgaard y Lene Tranberg, está construido en el antiguo puerto en desuso de la capital danesa, tiene forma rectangular, enormes ventanales de cristal y se encuentra semisumergido en el agua.
El costo de la obra fue de ¢900 millones de coronas (alrededor de $175 millones).
Con la apertura del teatro la frase de Hamlet “algo huele a podrido en Dinamarca”, se escuchó la noche del sábado durante la apertura de la casa cultural.
La nueva sede convivirá con la Ópera, inaugurada en el 2005 y vecina al nuevo edificio, y con la sede histórica del Teatro Nacional, construida en el año 1874, que seguirá siendo utilizada para las funciones de ballet y para las grandes representaciones artísticas que visiten el país.
Tanto la Ópera como la sede que se inauguró el sábado, tienen que luchar con el problema de la escasez de aparcamientos en las cercanías de los edificios.