
Washington. efe La primera cinta de Ben Affleck como director, Gone Baby Gone , se estrenó en las salas estadounidenses, sumida en la polémica por las similitudes de su guion con el caso de Madeleine McCann, la niña británica desaparecida en Portugal.
En una coincidencia involuntaria, la película recuerda el hecho de que en Estados Unidos desaparecen unos dos mil menores cada día, según datos del Departamento de Justicia del país.
La cuarta parte de esas desapariciones resultaron ser raptos por parte de un familiar cercano, y aunque el 99 por ciento de los casos acaban siendo resueltos, unos diez mil casos anuales no lo consiguen.
La gravedad de esta situación llevó a Affleck a decidir hacer una película sobre el tema, sin saber que poco antes de su estreno, el caso de la niña británica desaparecida en Portugal crearía una conmoción internacional.
De hecho, el estreno en el Reino Unido de la película, protagonizada por su hermano Casey Affleck, ha tenido que ser aplazado.
El guion del filme, obra del propio Affleck en colaboración con Aaron Stockard, se basa en la novela homónima escrita por Dennis Lehane, autor de Mystic River , un texto que Clint Eastwood adaptó en el 2003 y que la Academia de Hollywood premió con dos Oscar.
Para su estreno en la dirección, Affleck (que logró el Oscar por el guion de Good Will Hunting junto a su amigo Matt Damon), se ha guardado un par de ases en la manga que le garantizan solidez en el reparto: Ed Harris y Morgan Freeman, con quien ya coincidió en The Sum of All Fears .